El Tema 8

El tema 8 es como el primer amor: no se olvida nunca.

Celos y sonambulismo en el cantón suizo

Estrenada el 6 de marzo de 1831 en el Teatro Carcano de Milán y representada por primera vez en Madrid en el Teatro Real el 6 de diciembre de 1850, La sonnambula / La sonámbula, melodrama en dos actos en dos escenas cada uno y con libreto de Felice Romani, es la séptima de las diez óperas que compuso Vincenzo Bellini (1801-1835). Una corta pero suculenta producción, ya que Bellini no disponía de la prodigiosa rapidez compositiva de su rival Donizetti, de quien el poeta aleman Heinrich Heine dijo que «es un hombre de un gran talento, pero de una fecundidad todavía más notable, sólo superada por los conejos». La temporada del teatro Carcano de Milán 1830-31 pretendía competir con su poderoso vecino rival, la Scala, y así los ambiciosos gerentes aparte de contratar a las mejores estrellas del momento encargaron dos óperas nuevas a Donizetti (Anna Bolena) y Bellini. El siciliano se propuso en primer momento poner música al Hernani de Victor Hugo pero la amenaza de la implacable censura que el imperio austrohúngaro aplicaba a las obras que se estrenaban en Milán y resto de sus dominios, le hizo desistir del argumento optando finalmente por el tema de la sonámbula y localizándola en Suiza. Una temática, la de La sonámbula, que se centra en una idea excéntrica únicamente posible en la época romántica de las prima donne y sus exaltados arrebatos que hacían aflorar sentimientos encendidos en tanto en cuanto evadían a sus protagonistas hacia mundos irreales. En ese contexto de enajenación, el virtuosismo de las reinas de la coloratura trataban de transmitir, durante las escenas de locura/sonambulismo, la liberación de todas sus cargas.

La versión que ahora se programa de La sonnambula es una nueva producción del Teatro Real de Madrid en coproducción con el New National Theatre de Tokio, el Gran Teatro del Liceo de Barcelona y el Teatro Massimo di Palermo. La revelación del primer reparto fue la soprano norteamericana Nadine Sierra como la sonámbula Amina, que desde su primera intervención («Come per me sereno») se ganó al público con una voz bellísima, segura en los agudos y a la vez con un centro potente y aterciopelado. Xabier Anduaga como su prometido Elvino confirmó que es uno de los tenores más prometedores de España, muy sobrado en el agudo aunque un poco desbocado en el caudal de voz, sobre todo en los dúos con la soprano, lo cual es lógico en un cantante que aún no ha cumplido los treinta años y que irá puliendo con la edad, al igual que mejorar su italiano y Roberto Tagliavini como Conde Rodolfo, el tercero en discordia al que le sobran tablas y que mantuvo el buen nivel del primer reparto.

La dirección escénica recae en Bárbara Lluch, que sitúa la acción en un entorno rústico dominado por la religión y que, por el vestuario de Clara Peluffo, bien podría ser la calvinista, pero también las fanáticas comunidades cuáqueras de Norteamérica, lo que no viene mal para comprobar que en siglos pasados no sólo en España hubo intransigencia religiosa. La confusa y discutible presencia del cuerpo de baile en los prólogos de cada uno de los dos actos quizá sea por el origen del argumento original en el que está basada la ópera (un ballet-pantomima con argumento de Eugène Scribe y música de Ferdinand Hérold), aunque también es de suponer que los coreógrafos Iratxe Ansa e Ígor Bacovich tratan de materializar los fantasmas de Amina cuando entra en estado de sonambulismo. En declaraciones a la prensa, Lluch ha mostrado su indignación ante el precipitado final feliz de la ópera, cuando la protagonista perdona los desplantes de su prometido y del resto de sus vecinos calvinistas y se casa con Elvino: «¿Se casan? ¡Por encima de mi cadáver!«, reservándole Lluch a Amina una discutida reacción al final de la ópera. Afortunadamente poco puede hacer la hija de Alicia Moreno y nieta de Núria Espert aparte de dar instrucciones a la soprano para que la protagonista se despoje de su velo nupcial y lo lance lejos a la vez que le dedica un gesto de despedida burlón (un «Ahí os quedáis») al novio y a los habitantes de la aldea suiza: aún nadie se ha atrevido a cambiar los textos de una ópera. Tratar de alterar, por ingeniería social o moda sobrevenida, los argumentos y libretos escritos siglos atrás por hombres del talento de Romani y Bellini es un esfuerzo baldío que sólo conduce a la melancolía. El público, a estas alturas de la ópera, ha podido durante dos horas y veinte escuchar y ver (y leer en los indispensables subtítulos: cuántas óperas no se han podido entender porque los teatros no habían implementado aún esta valiosisima herramienta) la mezquindad del mundo protestante y ya tiene elementos de juicio suficientes para formarse el criterio de que Amina es una víctima y empatizar con ella; y que, en cambio, todo su entorno es tóxico: su novio es un inseguro y un celoso; Teresa, su madre adoptiva, le da la espalda y no la cree por miedo al qué dirán; el Conde Rodolfo, que puede confirmar que todo ha sido un malentendido, se hace rogar, aparte de que ha estado a punto de aprovecharse del sonambulismo de Amina; su amiga Lisa es una envidiosa que, a la primera ocasión (bueno, a la segunda, porque también flirtea con Rodolfo), se ofrece al despechado Elvino; los aldeanos la tratan con desprecio y agresividad, etc. Por eso esta ópera se llama La sonámbula y no Lady Amina del bosque de Birnam ni Lady Amina del distrito de Mtsensk: Amina no se mueve ni por el odio ni por el rencor ni por la venganza. Su amor es incondicional y sin contraprestaciones y con él redime las limitaciones y defectos de las personas de su entorno. Y ése es su triunfo y no reivindicaciones fuera de tiempo y lugar.

El fosista italiano Maurizio Benini dirigió la orquesta con pulso y delicadeza, mimando a los protagonistas y meciendo su bel canto. La ópera de Bellini es de principio a fin un despliegue de bellísimas melodías como sólo sabía componer el de Catania, que desde sus tiempos de conservatorio en Nápoles aprendió de su maestro Zingarelli que «el público sólo se deja seducir por melodía, melodía y más melodía». La guinda del pastel es la magnífica secuencia final de cerca de dieciocho minutos, con protagonismo absoluto de Amina pero acompañada por momentos por los otros personajes y el coro y que está estructurada en tres partes bien diferenciadas: recitativo («Oh!… se una volta sola rivederlo io potessi»), cantabile («Ah! non credea mirarti») y cabaletta («Ah! non giunge uman pensiero»). Un aria que Rossini describió como “apasionadamente triste, patética, de un gusto exquisito y una refinada delicadeza”. Un don melódico el de Bellini, que dio lugar, volviendo a Heinrich Heine, amigo personal del compositor, a un fatídico vaticinio: «Sois un genio, Bellini, pero pagaréis por vuestros grandes dones con una muerte temprana… como Rafael, como Mozart«. Y así se cumplió: el 23 de septiembre de 1835 fallecía Bellini a la edad de treinta y tres años, en la localidad francesa de Puteaux, a las afueras de París, donde el músico de Catania trataba de componer con tranquilidad la que hubiera sido su undécima ópera.

Rafael Valentín-Pastrana

@rvpastrana

Videobibliografía:

– José Luis Téllez: La sonnambula. Teatro Real. Madrid, 2022.

– Mario Muñoz Carrasco: La edad de la inocencia. Teatro Real. Madrid, 2022.

– Joan Matabosch: Defender la propia honestidad. Teatro Real. Madrid, 2022.

– Rafael Valentín-Pastrana: La mamá de la artista. www.eltema8.com, 2019.

– Rafael Valentín-Pastrana: Norma y Brundibár: la ópera como arma política. www.eltema8.com, 2021.

– Rafael Valentín-Pastrana: ¡Vedete il palco funesto! www.eltema8.com, 2019.

– Rafael Valentín-Pastrana: ¡Ecco il magico liquore! www.eltema8.com, 2019.

– Rafael Valentín-Pastrana: Trove, trove el trovador. www.eltema8.com, 2019.

– Rafael Valentín-Pastrana: Lucía y los hombres. www.eltema8.com, 2018.

– András Batta/Sigrid Neef: Ópera. Könemann Verlagsgesellschaft mbH. Colonia, 1999.

http://www.kareol.es/obras/lasonambula/sonambula.htm

Nota: Las imágenes incluidas en este post de la representación y ensayos de La sonnambula / La sonámbula son © Teatro Real / Javier del Real. Madrid, 2022.

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Esta entrada fue publicada en diciembre 24, 2022 por en Música y etiquetada con , , , , , , , .

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