El Tema 8

El tema 8 es como el primer amor: no se olvida nunca.

Poesía, música y muerte en los campos de exterminio nazis

La Fundación Juan March acomete una nueva entrega del ciclo Melodramas dedicado a Viktor Ullmann, compositor nacido en la Silesia polaca en 1898 y ejecutado en el campo de concentración de Auschwitz-Birkenau. Allí había sido trasladado desde Terezín (en checo), un siniestro gueto con apariencia de oasis también conocido como Theresienstadt (la «Ciudad de Teresa», en alemán, en referencia a la emperatriz), que el Tercer Reich había establecido en el territorio del Protectorado de Bohemia y Moravia para tratar de vender sibilinamente a las democracias europeas que en sus dependencias, simulando una humanitaria filantropía, se reunía a literatos, pintores y músicos para protegerles de la guerra y que pudieran dedicarse libremente y con tranquilidad a sus facetas creativas.

Viktor Ullmann (1898-1944)

En Terezín llegaron los nazis a invitar a delegados de la Cruz Roja Internacional en junio de 1944 para que fueran testigos de las bondades de ese campo «regalado por el Führer a los judíos«. Inexplicablemente, el plan funcionó y el recinto obtuvo el informe favorable de la respetada oenegé. Lo que animó a las SS a realizar un documental propagandístico en agosto y septiembre de ese año titulado Theresienstadt: un documental sobre el asentamiento judío, que finalmente no llegaría a ser terminado ni exhibido por los derroteros que estaba adquiriendo para los alemanes la contienda. Pero que se puede encontrar en internet, aunque no resulta fácil verlo sin estremecerse. En palabras del musicólogo Jorge Fernández Guerra, «En Terezín los deportados eran, por lo general, una cierta élite: artistas, intelectuales, estudiosos, profesionales…y había una vida artística muy notable: conciertos, óperas, recitales… Terezín ha provocado ríos de tinta: un campo modelo para algunos, un gueto para los más, una operación de propaganda nazi para otros tantos. El hecho de haber estado en Terezín creaba incluso sentimiento de culpa en los internos, sabedores de las barbaridades del resto de los campos». 

Antes de su detención y confinamiento en 1942, Ullmann había recibido enseñanzas de Arnold Schönberg, Alexander Zemlinsky y Alois Haba y era un respetado miembro del círculo musical de la pujante Praga del momento, donde estrenaría su ópera La caída del anticristo. Pero las dos terceras partes del catálogo de Ullmann se perdieron durante el nazismo. Todo empezó a torcerse cuando en 1938 el Partido Nacional Socialista Alemán de los Trabajadores organizó en Múnich una exposición titulada Entartete Musik (música degenerada) en la que, con la excusa de resultar vanguardistas y ajenos al arte del pueblo, se exhibían y ridiculizaban obras de compositores de ideología comunista y de ascendencia judía, poniéndoles en la diana para en un futuro depurarles por sus desviaciones. Los señalados eran autores de territorios del Tercer Reich cuyas obras contaminaban la cultura alemana: Arnold Schönberg, Berthold Goldschmidt, Boris Blacher, Ernst Krenek, Hanns Eisler, Frank Schreker, Erich-Wolfgang Korngold, Walter Braunfels, etc. Todos ellos se salvaron abandonando el país, pero otros (como, aparte de Ullmann y Schulhoff, Hans Krása, Pavel Haas o Gideon Klein) fueron confinados en campos de concentración. Como recoge en las notas al programa Jesús Munárriz, adaptador de la obra original de Rilke, el propio Viktor Ullmann ejercía en el gueto «funciones de animador cultural, director de orquesta, pedagogo, pianista, crítico y compositor». Pero en realidad Terezín no era más que una estación de paso hacia el destino fatal que les esperaba a los confinados: la solución final. Se calcula que, de los 140.000 judíos que fueron deportados a este campo de concentración entre noviembre de 1941 y abril de 1945, sólo unos 15.000 sobrevivieron.

Rainer Maria Rilke (1875-1926) escribió en 1912 una balada sobre la decisiva batalla que se libró en 1664 en San Gotardo (Mogersdorf, cerca de Graz), que impidió el implacable avance de las tropas del Imperio Otomano hacia la capital del Imperio Austrohúngaro y en la que había participado uno de sus antepasados: el alférez corneta del título. Aunque no hay constancia de que, en un recurso literario, Rilke se haya inventando a ese heroico familiar: «se non è vero, è ben trovato». En el poema se narra «el fulgurante cabalgar por la vida, el amor y la muerte del alférez Christoph Rilke, trasunto de tantos jóvenes a los que la guerra habría de condenar a un aciago final prematuro«, en palabras de Ernesto Caballero, director artístico encargado de la puesta en escena del melodrama Die Weise von Liebe und Tods des Cornets Christoph Rilke / La canción de amor y muerte del corneta Christoph Rilke para narrador dramático y piano de Viktor Ullmann. Este género híbrido entre la declamación y la música puede parecer por momentos un mero acompañamiento musical a una narración en prosa o en verso y en el que las dos artes caminan en paralelo pero sin entrelazarse. El formato del melodrama había gozado de un cierto arraigo entre compositores románticos, con alguna aportación notable a cargo de Beethoven (Egmont), Mendelssohn (El sueño de una noche de verano), Berlioz (Lélio o el retorno a la vida), o Richard Strauss (Enoch Arden). Incluso en el siglo XX autores como Schönberg (ErwartungUn superviviente de VarsoviaOda a Napoleón), Prokofiev (Pedro y el lobo) o el suizo Frank Martin (precisamente con otra adaptación de La canción de amor y muerte del corneta Christoph Rilke en 1943) realizan incursiones y renuevan el género.

El musicólogo Philip Vollman relata en las notas al programa cómo el melodrama de Ullmann fue esbozado a toda prisa en septiembre de 1944, cuando el compositor ya era plenamente consciente del poco tiempo que le quedaba en Terezín para completar su obra. Y así fue: al mes siguiente Viktor Ullmann fue conducido junto con otros compañeros y familiares desde Theresienstadt al campo de exterminio de Auschwitz, donde sería asfixiado en una de sus cámaras de gas, probablemente el 16 de octubre de 1944. Die Weise von Liebe und Tods des Cornets Christoph Rilke ha llegado a nosotros en borradores y fragmentos incompletos que fueron rescatados por un antiguo prisionero del campo, Hans Günther Adler (1910-1988), tras la clausura de Terezín a comienzos de 1945 y trasladados para su conservación a la Fundación Paul Sacher de Basilea. En palabras de Philip Vollman, el melodrama de Ullmann «evoca la plenitud de la vida en la antesala de la muerte, no solo la muerte de Christoph Rilke en el poema en prosa de Rainer Maria Rilke, sino también la muerte de Viktor Ullmann y la de los miles de personas recluidas en los campos de concentración que perecieron en la Shoah». Y continúa: «Ullmann avanza en numerosas direcciones, tomando prestadas melodías y remoldeándolas, a veces de manera grotesca, otras con una belleza exquisita, para retratar el pasado centroeuropeo y los horrores de la guerra que habían masacrado el continente con tanta frecuencia, y que estaban masacrándolo una vez más en 1944».

La canción de amor y muerte del corneta Christoph Rilke había sido estrenada en España en el Teatro Real en junio de 2016 en versión escenificada junto a la ópera de Viktor Ullmann El emperador de la Atlántida o La abdicación de la muerte, uno de los símbolos musicales del Holocausto. Con su reposición por la Fundación March, son ya dos las víctimas de Terezín de las que se ha ocupado la entidad cultural madrileña, tras representar en febrero de 2021 la ópera de cámara Brundibár de Hans Krása (1899-1944). Para la presente versión se contó con la presencia de la experimentada actriz Carmen Conesa (con muy potente voz para narrar y que incluso se arrancó a cantar dos canciones de otros dos autores alemanes estigmatizados -Adolf Strauss y Norbert Glanzberg- interpretadas con el desgarrado declamado del Kurt Weill de los años treinta), Borja Luna (actor mimo) y Sofya Melikyan (piano). El concierto se completó con tres fragmentos de los Cinco estudios de jazz para piano del compositor checo Erwin Schulhoff (1894-1942), asesinado en el campo de concentración alemán de Wülzburg, y que fue otra víctima de las políticas de exterminio del genocida régimen nazi.

Rafael Valentín-Pastrana

@rvpastrana

Bibliografía:

– Ernesto Caballero: Música en el epicentro de la barbarie. Fundación Juan March. Madrid, 2022.

– Philip V. Bollman: El dolor más profundo no puede convertirse en música. Tragedia y trascendencia en «Cornet» de Ullmann. Traducción de Luis Gago. Fundación Juan March. Madrid, 2022.

– Jesús Munárriz: Rilke y la poética creativa de «La canción de amor y muerte». Fundación Juan March. Madrid, 2022.

– Rafael Valentín-Pastrana: «Norma» y «Brundibár», la ópera como arma políticahttp://www.eltema8.com, 2021.

– Rafael Valentín-Pastrana: Terezín, la música os hará libreshttp://www.eltema8.com, 2021.

– Rafael Valentín-Pastrana: El marxismo en la música del siglo XX. Hanns Eisler y Silvestre Revueltashttp://www.eltema8.com, 2019.

– Jorge Fernández Guerra: El largo camino a casa del deportado. Teatro Real. Madrid, 2016.

– Rafael Valentín-Pastrana: Los titanes de la composición en el siglo XX (18). Kurt Weillhttp://www.eltema8.com, 2016.

Nota 1Este post, dedicado a Viktor Ullmann, constituye el número 54 de la serie dedicada a Los titanes de la composición del siglo XX.

Nota 2Las imágenes incluidas en este post de la representación de Die Weise von Liebe und Tods des Cornets Christoph Rilke / La canción de amor y muerte del corneta Christoph Rilke son © Archivo Fundación Juan March / Dolores Iglesias. Madrid, 2022.

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