El Tema 8

El tema 8 es como el primer amor: no se olvida nunca.

El grito de la Rysanek

 

El título de este post es un homenaje a la mítica soprano vienesa Leonie Rysanek (1926-1998), especialista en el repertorio de Wagner, que ofreció los días 14, 15 y 16 de junio de 1989 en Madrid una memorable interpretación, como Sieglinde, del Acto I de Die Walküre, con su característico e inimitable grito a camino entre la emoción y el éxtasis emitido en el momento en que Siegmund extrae exultante del árbol la espada mágica Notung*. 

 

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Con Die Walküre / La valquiria, tras el prólogo Das Rheingold / El oro del Rin, la segunda entrega de Der Ring des Nibelungen / El anillo del nibelungo, continúa la programación inaugurada el curso pasado por parte del Teatro Real con cuatro temporadas consecutivas dedicadas a la Tetralogía de Richard Wagner (1813-1883), lo cual es una magnífica oportunidad de seguir profundizando en el inconfundible microcosmos del compositor alemán, en su personalísima iconografía de héroes, conjuros, dragones, nibelungos, valkirias, valhallas y en su fascinante mapa de tramas argumentales, que beben de la pretérita tradición germánica de mitos y epopeyas, conformando un explosivo e irresistible cóctel de avaricia, traición, venganza, maldición, fatalidad, lujuria, fratricidios, relaciones incestuosas… Y es que al autor de Parsifal había defendido en su ensayo Ópera y drama (1850) el abandono de las temáticas costumbristas, historicistas y románticas en beneficio de lo mitológico y legendario.

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Wagner, demiurgo absoluto de lo que estaba creando, fue el autor de todos sus textos y dio también por fin con la adecuada tecla musical: comandó una revolución en la que la palabra no volvería a ser esclava de la música y que desembocó en el consiguiente derrumbe del tradicional belcantismo italiano. Esto, añadido al empleo del personalísimo recurso conocido como leitmotiv, que es el imperecedero legado del poeta-músico Richard Wagner: un tema musical o melodía empleados recurrentemente a lo largo de la ópera (incluso del ciclo completo) y que identifica a un personaje, un objeto, una situación o una emoción para una mayor facilidad en su reconocimiento y recuerdo por parte del oyente, y que el musicólogo Deryck Cooke ha inventariado en ciento noventa y tres células motívicas a lo largo de todo el ciclo sobre el Anillo: la naturaleza, el oro, el anillo, la espada, el amor… Y que es un auténtico placer ir detectándolos y desgranándolos en una atenta y activa escucha.

Wlkure 7170La gestación de La valquiria arranca en 1852 con los primeros bocetos del libreto y concluye en 1856 cuando la partitura queda completada en sus tres actos. El estreno (más bien preestreno casi privado) de la ópera tuvo lugar el 26 de junio de 1870 en la Staatsoper de Múnich por imposición del rey Luis II de Baviera. La especial relación entre el extravagante monarca bávaro y su interesado y arribista kapellmeister a sueldo, forma parte de la leyenda en torno a Wagner, que también se nutre de momentos tan jugosos como sus escandalosos devaneos sentimentales con Cósima, la esposa del respetado y afamado director de orquesta Hans von Bullow o como su romántica muerte en Venecia o como la edificación en Bayreuth de un templo en la mitad de la nada para la interpretación y permanencia de su legado. Allí llevaría a cabo Wagner el estreno soñado de Die Walküre el 14 de agosto de 1876.Walkure 2923El mito de las valquirias siempre ha tenido algo de fascinante. Según el Diccionario de la RAE, se conoce como valquiria a “cada una de ciertas divinidades de la mitología escandinava que en los combates designaban los héroes que habían de morir”, conduciéndoles posteriormente al Valhalla para allí curarles, deleitarles con su belleza y ofrecerles manjares para comer y beber. Y la ópera contiene momentos tan inolvidables como los gritos (“Hojotoho! Hojotoho! Heiaha! Heiaha!”) con los que las ocho aguerridas vírgenes Gerhilde, Helmwige, Waltraute, Schwertleite, Ortlinde, Siegrune, Grimgerde y Rossweise recorren cabalgando el campo de batalla y que quizá sea el fragmento más interpretado de toda la historia de la ópera en general y de la producción de Richard Wagner en particular. La puesta en escena de La valquiria, en coproducción con la Ópera de Colonia, que vuelve a estar a cargo, como en El oro del Rin, del canadiense Robert Carsen, pone el acento en denunciar los efectos devastadores del afán de poder que provocan la destrucción progresiva de los lazos afectivos entre los personajes: “la ambición humana puede llegar a destruirlo todo: no sólo la naturaleza sino también la familia”. Quizá Woody Allen estaba pensando en estos tremebundos momentos de Die Walküre cuando para su largometraje de 1993 Misterioso asesinato en Manhattan escribió, identificando las ansias de Hitler con el ideario del compositor, aquella frívola pero ingeniosa frase de “Cuando escucho a Wagner durante más de media hora me entran ganas de invadir Polonia” (eso sí, omitiendo el relevante detalle de que al mismo tiempo y por el este del mapa el Ejercito Rojo del camarada Stalin completaba el ignominioso reparto del pastel polaco…).

Como contrapeso de este contexto en el que dominan la brutalidad y la crueldad (que padecerá especialmente Brünnhilde, la novena amazona a la que se refiere el título a la ópera, por haber traicionado, a pesar de ser su favorita, la confianza de su padre el dios Wotan), sobresale la historia de amor entre SiegmundSieglinde, que marcará el devenir del ciclo wagneriano sobre la maldición del anillo. El densísimo primer acto de La valquiria (que llega a funcionar como una ópera independiente en miniatura) comienza con un inolvidable ostinato de los instrumentos de cuerda que describe una ominosa tormenta y concluye con un fascinante y eterno dúo de amor entre los hermanos welsungos pleno de simbología, que parece que nunca va a concluir y que tendrá como fruto a Siegfried, sobre el que girará el argumento de la tercera entrega de la Tetralogía. Wagner admiraba a su hermana mayor Rosalie, destacada actriz que había fallecido prematuramente en 1837 a los treinta y cuatro años de edad. Y en el primer acto el compositor sublima e idealiza esa relación fraternal, plasmándola en el amor que transmiten sus diálogos: 

Sieglinde:

“Si es Siegmund / el que veo, / yo soy Sieglinde, / que te desea: / ¡a tu propia hermana / acabas de conquistar / con tu espada!”

Siegmund:

“Novia y hermana eres / para el hermano: / ¡florece así, pues, / sangre de los welsungos!”.

Escribe la estudiosa Sigrid Neef: “A Siegmund y Sieglinde les cabe en suerte disfrutar de una felicidad celestial en una noche de amor en la que están en armonía con la naturaleza. (…) La música, mediante las amplias evoluciones de una melodía interminable que se entrelaza con una armonía erotizada, también nos dice que la pasión de los sentidos inflamados está empujando a los hermanos al abrazo mutuo. Aquí nació el estilo de Tristán e Isolda. Como apunta Joan Matabosch, “es un amor adúltero e incestuoso, pero tan intenso que, acorde con la estética romántica, está dispuesto a quebrantar todas las reglas. De este amor nacerá SiegfriedY La valquiria termina con el castigo implacable de Wotan a Brünnhilde que va a precipitar el Ocaso de los dioses“. Pero no adelantemos despertares ni inmolaciones: eso lo disfrutaremos en las dos próximas temporadas que completarán esta apasionante Tetralogía wagneriana que, en palabras del musicólogo José Luis Téllez, constituye “la epopeya operística más gigantesca que haya abordado jamás compositor alguno”.

 

Rafael Valentín-Pastrana

@rvpastrana

 

Videobibliografía:

– Joan Matabosch: Anhelar la condición humana. Teatro Real. Madrid, 2020.

– José Luis Téllez: La valquiria. Teatro Real. Madrid, 2020.

– Rafael Valentín-Pastrana: ¡Maldito anillo! http://www.eltema8.com, 2019.

– András Batta/Sigrid Neef: Ópera. Könemann Verlagsgesellschaft mbH. Colonia, 1999.

Nota: Las imágenes incluidas en este post de la representación y ensayos de Die Walküre / La valquiria son © Teatro Real / Javier del Real. Madrid, 2020.

Este post está dedicado a @mya_marta  apasionada militante de la causa wagneriana en las redes sociales.

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*Programa de mano del concierto de la Orquesta Sinfónica de RTVE, temporada 1988-89, en el que se interpretó los días 14, 15 y 16 de junio de 1989 el Acto 1º de La valquiria, con las firmas autógrafas de Leonie Rysanek, Siegfrid Jerusalem, Philip Kang y Árpád Joó. Colección particular de Rafael Valentín-Pastrana

 

 

 

 

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Esta entrada fue publicada en febrero 12, 2020 por en Música y etiquetada con , , , , .

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