El Tema 8

El tema 8 es como el primer amor: no se olvida nunca.

Cenicienta y los umpalumpas

“Desde la muerte de Napoleón, ha habido otro hombre del que se ha hablado todos los días en Moscú y en Nápoles, en Londres y en Viena, en París y en Calcuta. La gloria de este hombre no conoce otros límites que los de la civilización, ¡y eso que no tiene aún treinta y dos años!”. Esto escribía Stendhal sobre el operista de Pésaro en Vida de Rossini (1823). Cosas de genios nacidos, como Rossini, un 29 de febrero bisiesto.

La Cenerentola (ossia La bonta in trionfo) se sitúa en el ecuador de las treinta y nueve óperas que compuso Gioachino Rossini (1792–1868) y constituye la número veinte de su catálogo. Fue encargada por el más poderoso empresario operístico de la época, Domenico Barbaja dentro de un contrato por el que el compositor se comprometía a entregar diez óperas entre 1815 y 1822. Fue representada por primera vez en el Teatro Valle de Roma en 1817 (a España llegaría inmediatamente, estrenándose en 1818 en Barcelona y en 1822 en Madrid) e inaugura la temporada 2021-2022 del Teatro Real en coproducción del Den Norske Opera de Oslo y la Opéra National de Lyon, con dirección musical de Riccardo Frizza.

La Cenerentola está basada en el célebre cuento Cendrillon (también conocido como Cinderella o La Cenicienta, 1697) de Charles Perrault y su libreto lo firma Jacopo Ferretti, que también colaboraría con Rossini en Matilde di Shabran de 1821. En La Cenerentola es la razón la que se impone al elemento mágico del cuento original (no hay rastro de ratones convertidos en corceles ni de calabazas trocadas en carrozas), dándose prioridad a la naturalidad por encima de lo sobrenatural. También hay en la ópera de Rossini un cambio de roles fruto de los recientes movimientos revolucionarios que iniciaron la demolición en Europa de muchas de las diferencias sociales que hasta entonces existían, como se puede apreciar en la especial relación entre el príncipe Don Ramiro y su ayuda de cámara Dandini. En palabras del musicólogo José Luis Téllez, “Cenerentola tiene un pie en la Ilustración y otro en el Romanticismo”. En esta ocasión la dirección escénica del noruego Stefan Herheim desdobla el personaje de Don Magnifico en dos: en el barón venido a menos que busca desesperadamente un buen partido para sus hijas y a la vez en el del propio Rossini, demiurgo de la ópera que controla todo lo que pasa en el escenario ayudado por los miembros del coro masculino, ataviados todos ellos con el atuendo icónico que se ha inmortalizado de Rossini, y al que obedecen disciplinadamente como hacían los fieles ayudantes de Willy Wonka en Charlie y la fábrica de chocolate (Tim Burton, 2005).

Compuesta en menos de un mes por premuras contractuales, tomando prestados el libretista Ferretti textos de aquí y de allá (de recientes óperas basadas en el cuento de Perrault como Cendrillon de Nicolas Isouard y Agatina o la virtud premiada de Stefano Pavesi), haciendo Rossini cortapega de temas musicales de anteriores óperas suyas (La gazzetta, El barbero de Sevilla), introduciendo entremeses ajenos (como El abanico de Goldoni) para rellenar el entreacto o encargando a compositores de segunda fila (en esta ocasión a Luca Agolini, apodado Luchetto el cojo) los recitativos de la ópera e incluso algunas arias de relleno (hoy día descartadas gracias a las escrupulosas ediciones críticas llevadas a cabo por la Fundación Rossini de Pésaro), La Cenerentola no fue bien recibida en Roma. El propio Stendhal, tan admirador de Rossini, no fue muy entusiasta esta vez: “A pesar del talento de los actores y del entusiasmo del público, cosa tan necesaria para el placer musical, La Cenerentola no me gustó nada. El primer día me creí enfermo; en las representaciones sucesivas, que me dejaban igualmente frío, helado en medio de un público borracho de entusiasmo, me vi obligado a confesar que mi desgracia era un accidente personal”. Y añadiría Stendhal: “Cuando veo La Cenerentola en el cartel, estoy por decir «esta noche me encanallo»”.

El caso es que nos encontramos con innumerables momentos inolvidables a lo largo de los dos actos de La Cenerentola, como el sueño de Don Magnifico del primer acto, con su despliegue onomatopéyico (“Din don, din don / Col cì cì, ciù ciù di botto”) o como el sexteto del segundo acto con sus aliteraciones y trabalenguas marca de la casa (“Questo è un nodo avvilupato / questo è un gruppo rintrecciato. / Chi sviluppa più inviluppa / chi più sgruppa, più raggruppa”). Tampoco pueden faltar los crescendos (el concertante final “Ma ho timor che sotto terra / piano, piano, a poco a poco” que cierra el primer acto) y los ralentandos en suspensión en los que el tiempo pareciera detenerse (el quinteto del primer acto “Nel volto estatico / di questo e quello / si legge il vortice / del lor cervello” o el sexteto del primer acto “Parlar…pensar…vorrei / parlar…pensar…non può”), tan característicos del compositor. Y los momentos que ya anticipan cierto Romanticismo, superando Rossini los géneros bufo y serio que tanto dominaba (ahí está el dueto del primer acto entre Don Ramiro y Cenerentola “Un soave non so che” o la tormenta que se desata entre los dos últimos cuadros de la ópera).

Pero Rossini sí había confiado en La Cenicienta desde el primer momento y así se lo hizo saber a su libretista: “Dentro de dos años gustará en Francia y maravillará en Inglaterra. Se la disputarán los empresarios de ópera y más aún las prime donne”. Jacopo Ferretti corroboraría el éxito de La Cenerentola en su libro de memorias Un poeta melodramático romano: “Y así fue. Y esa Roma que la había desaprobado, en los últimos días del Carnaval se emborrachó de ella y la aplaudió después hasta el delirio”.

Rafael Valentín-Pastrana

@rvpastrana

Videobibliografía:

– José Luis Téllez: La Cenerentola. Teatro Real. Madrid, 2021.

– Joan Matabosch: Un cuento de Charles Perrault, leído por Lewis Carroll. Teatro Real. Madrid, 2021.

– Pablo L. Rodríguez: Una ópera compuesta bajo el signo zodiacal de la prisa. Teatro Real. Madrid, 2021.

– Henri Beyle “Stendhal”: Vida de Rossini. Aguilar, S.A. de Ediciones. Madrid, 1987.

– http://www.kareol.es/obras/cenerentola/acto1.htm

Nota: Las imágenes incluidas en este post de la representación y ensayos de La Cenerentola son © Teatro Real / Javier del Real. Madrid, 2021.

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Esta entrada fue publicada en septiembre 27, 2021 por en Música y etiquetada con , , , , , , , , .

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