El Tema 8

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«Lilith, luna negra» de David del Puerto: una ópera actual, progresista y feminista

La Fundación Juan March de Madrid ha puesto en escena, dentro de su Aula de (Re)Estrenos, una nueva producción de la ópera Lilith, luna negra, con música del madrileño David del Puerto y con libreto de la argentina Mónica Maffía. Tras Sol de invierno (2001) y Vacaguaré (2010), Lilith es la tercera ópera de David del Puerto y surge como encargo del Festival Internacional de Música y Danza Ciudad de Úbeda, donde se estrenó un 31 de mayo de 2019. Del Puerto relata cómo desde 2016 a raíz de unas reuniones con la escritora argentina surgió la idea sobre cómo el «mito de la primera mujer −que voló del Génesis como vuela del jardín del Edén en la ópera− se instaló en nuestras vidas a la espera de una ocasión para abrirse paso, sin prisa, pero siempre presente«.

¿Pero quién es la Lilith que da nombre a esta ópera? La libretista nos lo aclara: «denostada en el Antiguo Testamento, alabada en las mitologías mesopotámicas, un demonio según la tradición hebrea, pero transformada en ícono feminista de las últimas décadas». Maffía acude a Platón para buscar el origen del personaje de la ópera Lilith, luna negra: «en El banquete presenta al primer ser humano como un andrógino. Aristófanes en su discurso lo describía como un ser redondo, con dos caras mirando en direcciones opuestas, cuatro piernas y cuatro brazos. En castigo por su intento de destronar a los dioses, Zeus lo dividió con una espada y les giró la cara hacia el lado del corte, donde quedó una cicatriz, que es el ombligo. Desde entonces los seres humanos van por la vida buscando su alma gemela, esa otra mitad». Lilith se siente con el mismo derecho que Adán de asignar nombres a las cosas y a los seres vivos y no entiende por qué Dios no habla con ella y sí con Adán. Lilith no quiere someterse a Adán y toma la decisión de independizarse y liberarse, saliendo volando del edén. En definitiva, una lectura de la Creación que se aleja de los postulados ortodoxos y que se posiciona en un relato globalista más acorde con la doctrina edenista actualmente imperante de la «Agenda 2030».

La ópera, de noventa minutos ininterrumpidos de duración, no sigue la distribución habitual en actos y escenas sino que su estructura responde a las fases lunares («Luna nueva», «Luna creciente», «Luna llena», «Luna menguante», «Luna negra«…) «como metáfora del nacimiento de la humanidad. Será con luna llena que Eva aparecerá por primera vez junto a Adán y, por el contrario, la luna negra servirá de trasfondo para la “Caída” después de comer el fruto prohibido y la primera menstruación de Eva», nos resume Mónica Maffía.

Musicalmente David del Puerto (1964) bebe para su tercera ópera, como él ha declarado, en los inicios del género a cargo de Monteverdi o Charpentier, sin olvidar la tradición española que parte del Misterio de Elche, los autos sacramentales, pasa por los compositores barrocos Sebastián Durón y Antonio de Literes (de quien la Fundación March programó dentro de su ciclo «Teatro de Cámara» de la temporada 2018 su ópera alegórica Los elementos) y que llega al género de la zarzuela y a la ópera contemporánea de Hans-Werner Henze. Sin perder de vista ritmos más actuales como el jazz o el tango. En Lilith también hay mucho del Manuel de Falla austero y esencial del Retablo de Maese Pedro o el Concierto para clave, ya desde la disposición orquestal de cámara con seis instrumentos: violín, violonchelo (los instrumentos de cuerda «funcionan casi a la manera de una pequeña orquesta barroca», apunta el compositor), flauta (asociada al personaje de Eva), clarinete (al de Adán), saxofón (al de Lilith) y, cómo no, guitarra clásica. Y es que David del Puerto es un declarado seguidor de la tradición de la guitarra española, presente en la música española desde la vihuela del Renacimiento transformada en instrumento palaciego durante el barroco Siglo de Oro por Gaspar Sanz, pasando por el clasicismo de Fernando Sor hasta llegar a los grandes compositores de guitarra del siglo XX como Salvador Bacarisse, Roberto Gerhard, Joaquín Rodrigo, Mauricio Ohana o Joaquim Homs. Sin olvidar a los dos más importantes maestros que reconoce Del Puerto en su formación musical y que también le dieron importancia a la guitarra: Luis de Pablo y Francisco Guerrero. El propio compositor ha declarado que, así como otros autores escriben desde el piano, él siempre orquesta con una guitarra en las manos. En su amplio catálogo de cerca de ciento cincuenta composiciones encontramos numerosas piezas para guitarra solista (Poema, Mirada, Cuaderno de instantes, Páginas de verano, Danza de otoño, Tres piezas para Gabriel…) o con acompañamiento instrumental o de orquesta (Mistral, Senda sur, Céfiro, Espejo, Leukante…).

En cuanto al tratamiento vocal, David del Puerto afirma que «al inicio de la obra, el canto surge del balbuceo, en correspondencia con la creación de Lilith y Adán, que, naciendo ante nuestros ojos, inician su vida lanzando al aire sonidos, y articulándolos luego en las palabras con las que se identifican primero a sí mismos, e instantes después al otro: mujer y hombre. Este viaje del yo a la dualidad está también expresado en la instrumentación, que subraya el texto con asociaciones específicas. Pero, una vez ha surgido, el canto vuela hacia un melodismo que, aunque predominantemente silábico, es mucho más lírico que recitativo».

El espectáculo contó con la entusiasta dirección musical de Alexis Soriano y con la dirección escénica de la propia Mónica Maffía, que empleó una austera pero eficaz puesta en escena combinando sencillos elementos de decoración y vestuario, reforzados con acertados recursos de iluminación y videoescenografía. Una apuesta de la Fundación Juan March, la de no sólo recuperar obras olvidadas de nuestro patrimonio cultural, sino la de también reponer obras de creación reciente, que confirma la altura de miras de esta entidad fundamental en el actual panorama musical español.


Rafael Valentín-Pastrana

@rvpastrana

Este post está dedicado a la memoria del padre del compositor, Aurelio del Puerto, persona amable, culta y de fino sentido del humor que estuvo casado con una hermana de mi padre y que fue como un tío para mí.

Bibliografía:

– David del Puerto: La música de «Lilith, luna negra». Fundación Juan March. Madrid, 2021.

– Mónica Maffía: El tsunami cósmico de «Lilith, luna negra».  Fundación Juan March. Madrid, 2021.

– Rafael Valentín-Pastrana: El séptimo arte de Luis de Pablohttp://www.eltema8.com. Madrid, 2018.

– Rafael Valentín-Pastrana: «Los elementos»: una alegoría musical barroca a mayor gloria del Rey Solhttp://www.eltema8.com. Madrid, 2018.

Nota 1: Este post sobre David del Puerto, constituye el número 49 de la serie dedicada a Los titanes de la composición del siglo XX y XXI.

Nota 2: Las imágenes incluidas en este post de la representación de Lilith, luna negra son © Fundación Juan March / Dolores Iglesias. Madrid, 2021.

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