Parecía imposible, pero en esta temporada 2025-26 se han vuelto a superar todos los límites imaginables. Desde que en mayo de 2021 Simeone vacunó a sus críticos con la conquista para el Atlético de Madrid de su undécimo título de Liga, se han sucedido cinco campañas consecutivas en las que se han ido acumulando afrentas, desprecios, agravios comparativos, presiones externas y decisiones arbitrales que han perjudicado sistemáticamente al equipo colchonero. La temporada que acaba de concluir es otra muestra sangrante más de la lucha que, prácticamente desde el primer y hasta el último partido, tiene que acometer todos los años el Atleti contra todo y contra todos. Y nunca mejor dicho, porque a los ya consabidos que perpetra un año detrás de otro el nacionalmadridismo, se ha sumado el odio nacionalbarcelonista y la inquina proveniente de otras aficiones consideradas hasta ahora como amigas. Pero empecemos por el principio de esta nueva edición de la lista de desmanes.

De latiguillos y otros ninguneos
Pronto empezaron las faltas de respeto. No había comenzado la nueva temporada y ya, a finales de mayo, con la Liga 2024-25 recién finalizada, uno de los máximos odiadores del Atleti, un tal “Látigo” (según él) Serrano, natural de Guadalajara, afirmó que si el equipo colchonero ganaba el Mundial de Clubes, ese trofeo se devaluaría. La portada del 30 de mayo del diario As abundaba en la falta de respeto hacia el Atleti: «El Real Madrid quiere ser el primer campeón del Mundial de Clubes». Al parecer, de los dos únicos equipos españoles participantes en la nueva competición, sólo uno soñaba con ganarla.
Sueño que, sin embargo, se convertiría en el inicio de la pesadilla que la presente sesión supuso para el equipo de Miguel Serrano Olivares, que así se llama este periodista, tras su eliminación a manos de Paris Saint-Germaine por 4-0.
La copia barata del «Ruido Bernabéu»
Como reza la canción colchonera, “Hay un lema en la puta pocilga, / es el lema de los Ultra Sur, / que es copiar todo lo que hace el Frente, / demostrando lo tontos que son”. Escocidos por el fracaso de la reforma del estadio Bernabéu para acoger conciertos y de la batería de denuncias de los vecinos de la zona por las molestias de todo tipo que padecen, se intentó expandir el ruido a los aledaños del estadio Metropolitano. Una cuenta de la red social Twitter pretendió hacerse eco del supuesto clamor que entre el vecindario de los barrios de Canillejas, San Blas y Las Rosas había cada vez la que se celebraba un concierto en el campo del Atlético de Madrid. La comparación era odiosa.
“Con el nuevo Bernabéu se ha incumplido la legalidad. Pero era Florentino y se consintió”, había afirmado Joaquín Torres, el “galáctico” de los arquitectos españoles, atreviéndose a señalar al elefante en la habitación. Para despejar cualquier duda, a finales de mayo de 2025 el alcalde de Madrid José Luis Martínez-Almeida salió a aclarar la polémica. “De ningún concierto celebrado en el Metropolitano se ha levantado un acta de infracción de ruido. Se han hecho los controles pertinentes, siempre dentro de los límites, y no creemos que en este estadio se den problemas como en otros lugares”. “La ciudad necesita grandes eventos, pero también proteger el descanso de los vecinos» añadió la vicealcaldesa, Inma Sanz.
¡Simeone, facho boludo!
Con motivo de la asistencia del presidente de la República Argentina a un acto organizado en Madrid, Eduardo Milei mantuvo un breve y distendido encuentro con su compatriota Diego Simeone. Incluso rememoraron, con gran sentido del humor, un encuentro benéfico de fútbol en el que se enfrentaron y donde el azote de los zurdos jugó de guardameta. El vídeo del momento destilaba buen rollo y complicidad entre el político y el entrenador.
Lo que no fue aceptado de buen grado por el sector de izquierdas de la afición colchonera y de la argentina, que debían tener al entrenador colchonero por un irreductible antifa. «Vaya error tan absurdo», «Se me cayó un ídolo», «No se tienen que enojar con el Cholo. El no vive en argentina y no entiende nada de la realidad», «Dos desclasados y millonarios apoyando a uno que protege los intereses de los ricos. Sorpresa ninguna, estaba claro de que pie cojeaba el Cholo», «Nunca SIMEONE en la selección», «Entre perdedores se entienden», «Chau para siempre Simeone. No vuelvas más o vas a pasar mal. Forro», fueron algunas de las perlas (las faltas de ortografía y/o sintaxis vienen de origen) que circularon por las redes sociales contra el entrenador colchonero. Al equipo fascista (facho es su sinónimo, en versión coloquial, en Argentina) nazista y franquista le había caído una nueva etiqueta peyorativa: el Atlético Ultraliberal de la Motosierra.
¿Saben el chiste del español que va de viaje a Estados Unidos con un rumano, un argentino y un mexicano?
7 tarjetas amarillas tras cometer 7 faltas fue el balance del Atlético de Madrid en su partido inaugural del Mundial de Clubes contra el PSG de Luis Enrique, que acababa de proclamarse campeón de Europa con ese mismo árbitro rumano, István Kovács, que a partir de entonces entró en el extenso cuadro de honor de trencillas nacionales y extranjeros que han machacado a los rojiblancos. Porque hubo más desmanes aparte de las amonestaciones enumeradas: expulsión perdonada a João Neves, gol anulado a Julián Álvarez después de concederlo y penalti señalado a Le Normand después de decretar que no había nada. Así recibió la FIFA al equipo rojiblanco en su debut, quizá viendo lo poco que se había hecho respetar por la UEFA en la ya célebre tanda de penaltis de la última Champions League. La escabechina terminó siendo mortal para la andadura del Atleti en la nueva competición.

Contra el Seattle Sounders, aunque se venció 3-1, continuó la «exhibición» arbitral. Y eso que el referee era compatriota de medio equipo colchonero. Aún así, el árbitro argentino Yael Falcón se echó para atrás en la señalización de penalti cometido sobre Giuliano tras tener cinco minutos el juego parado y desdecirse de su decisión tomada sobre el césped, mientras Julián Álvarez, con el balón en sus brazos y preparado, asistía atónito a una nueva tropelía con el punto fatídico de por medio. Y para terminar la competición, porque el 1-0 contra Botafogo (que se clasificó para la ronda de octavos de final junto al equipo parisino)no fue suficiente para clasificarse, de nuevo un árbitro, esta vez mexicano, se cebó con el Atlético de Madrid: tres penaltis a Álvarez (uno señalado en el campo y rectificado por el VAR por leve forcejeo previo de Sørloth con un defensa y que al revés jamás se señalaría como falta del defensa) y uno a Lenglet (eso sí, sin saltarle los dientes como aquel portero del Valencia que destrozó la dentadura a Godín, todo un detalle) se marcharon al limbo. Una cacería de Mundial.
Con semejantes hitos, el resultado estaba claro cuál tenía que ser: tercero de grupo y regreso de vuelta a Madrid. Aun así, el Atleti vendió cara su eliminación: obtuvo mejor puntuación (6 puntos) que cinco equipos que consiguieron pasar de ronda como primeros o segundos con 5 puntos. Y sólo seis de los dieciséis equipos clasificados para octavos de final del Mundial de Clubes hicieron más puntos que el Atlético en la fase de grupos. Para la próxima edición ni cotiza que la organización corregirá el absurdo sistema y que se clasificarán los mejores terceros, como ya era lógica norma en otros campeonatos internacionales. ¿Pero a quién le importa cuando algo perjudica al Atlético de Madrid?
Diogo Jota, que estás en el Tercer Anfiteatro
Diogo Jota futbolista portugués, que militó en el Atlético de Madrid, falleció el 3 de julio de 2025 a la edad de 28 años en un accidente de tráfico en Palacios de Sanabria (provincia de Zamora) mientras viajaba con su hermano desde Portugal a Santander para tomar un ferry que les llevara a Inglaterra. Fichado en 2016 proveniente del equipo Paços de Ferreira, en el distrito de Oporto, Jota no llegó a debutar en partido oficial con el Atleti, que le cedió al Wolverhampton Wanderers de la segunda división inglesa, donde militaría cuatro temporadas. De allí dio el salto al Liverpool, donde consiguió cinco títulos durante cinco campañas, hasta su desgraciada muerte. Internacional con Portugal desde las categorías inferiores, con la selección lusa absoluta conquistó dos copas de la UEFA Nations League. Los medios de comunicación, que normalmente sacan la lupa en busca de los orígenes rojiblancos de jugadores que tienen problemas con la justicia, entre tanta necrológica esta vez mayoritariamente pasaron por alto que había sido el Atlético de Madrid el que había apostado por el jugador portugués cuando sólo contaba con diecinueve años de edad. Y que la afición colchonera había lamentado de corazón el fatídico accidente.
El tal Gonzalo
Gonzalo García Torres, «Gonzalo» para más señas, había sido bautizado, tras anotar varios goles en aquella descafeinada competición mundial celebrada durante el verano en Estados Unidos, como “un poco Raúl y un poco Zamorano” por uno de los muchos plumillas afines al Real Madrid. Otro de ellos corrió la noticia de que este jugador había sido rechazado por el benjamín B del Atlético de Madrid tras hacer una prueba en el campo del Cotorruelo… ¡en septiembre de 2013! Doce años sin que el nacionalmadridismo supiera de la existencia del chaval. Pero, eso sí, la prensa se apresuró a endosar la mala decisión a la dirección deportiva de la cantera rojiblanca (¡Va a resultar que el tal Gonzalo no es jugador del Atleti por culpa, como de costumbre, de Simeone!), que no había sabido detectar la proyección como killer del ariete del Jarama Race–BeinSoccer International Madrid, club deportivo de San Sebastián de los Reyes que sí supo apreciar las virtudes del hoy delantero madridista. Veremos lo que tarda Gonzalo en engrosar la larga lista de medianías sobrevaloradas por vestir de blanco: Morales, Portillo, Álvaro Benito, Álvaro Rodríguez, etc. Al cierre de estas líneas, y con un discreto bagaje de cinco goles, se ha filtrado que Gonzalo se encuentra en la lista de jugadores merengues transferibles en cuanto concluya la temporada.
El “doble toque”: «¿Qué coño es eso de la IFAB?»
Parafraseando a Jordi Pujol, que se preguntaba que qué demonios era eso de la UDEF (Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal de la Policía Nacional Española), que había aflorado toda la corrupción institucionalizada mientras él fue presidente de la Generalitat de Cataluña, la afición atlética se podría estar cuestionando, el 3 de junio de 2025, de dónde había salido eso de la IFAB. Pues la IFAB es la International Football Association Board, es decir el estamento del que emanan las reglas de juego del fútbol y que, el 3 de junio de 2025, se decidió a emitir una circular, la número 31, para tratar de aclarar (porque la norma no se cambió: simplemente se aplicó mal por el árbitro y su equipo) la jugada que había supuesto la anulación del penalti de Julián Álvarez en la eliminatoria contra el Real Madrid de la pasada Copa de Europa. En el comunicado, de farragosa redacción (y que, pese a su extensión, conviene por su relevancia exponer en su integridad y con sus subrayados tal y como están recogidos en el original), se establecía que:

«La IFAB desea aclarar la Regla 10 -Determinación del Resultado de un Partido y la Regla 14- El Lanzamiento del Penalti, en relación con la situación en la que el lanzador del penalti golpea accidentalmente el balón con ambos pies simultáneamente o cuando el balón toca el pie o la pierna del lanzador que no golpea, inmediatamente después de haber ejecutado el penalti. Esta situación es poco común y, dado que no está contemplada directamente en la Regla 14, los árbitros, comprensiblemente, han tendido a penalizar al jugador que chuta por haber tocado el balón nuevamente antes de que este toque a otro jugador… en el caso de los penaltis (tanda de penaltis), registrando el tiro como fallado. Sin embargo, esta parte de la Regla 14 está destinada principalmente a situaciones en las que el lanzador de penaltis toca deliberadamente el balón una segunda vez antes de que este haya tocado a otro jugador (por ejemplo, cuando rebota en el poste o el travesaño sin tocar al portero). Esto es muy diferente a que el lanzador de penaltis golpee accidentalmente el balón con ambos pies simultáneamente o lo toque con la pierna o el pie que no usa para golpear inmediatamente después de haber ejecutado el penalti, lo cual suele ocurrir porque se ha resbalado al ejecutarlo. No sancionar un doble toque accidental sería injusto, ya que el portero puede verse perjudicado por la trayectoria alterada del balón. Por lo tanto, la IFAB desea aclarar los procedimientos en las siguientes situaciones:
• El lanzador del penalti golpea accidentalmente el balón con ambos pies simultáneamente o el balón toca su pie o pierna no dominante inmediatamente después del golpe:
§ Si el lanzamiento es exitoso, se repite.
§ Si el lanzamiento es fallido, en el caso de penaltis (tanda de penaltis) se registra como fallado.
• El lanzador del penalti golpea deliberadamente el balón con ambos pies simultáneamente o lo toca deliberadamente una segunda vez antes de que haya tocado a otro jugador:
§ En el caso de penaltis (tanda de penaltis), el tiro se registra como fallado.
Téngase en cuenta que estos procedimientos aclarados son efectivos para las competiciones que comiencen a partir del 1 de julio de 2025 y pueden aplicarse en competiciones que comiencen antes de esa fecha».
Y lo firma Lukas Brud como secretario de la institución. Nada que nadie no supiera en el mismo momento en que el árbitro polaco Szymon Marciniak tomó la peregrina y descabellada decisión, por indicaciones de Tomasz Kwiatkowski que estaba a cargo del VAR, de dar por fallado un penalti acertado sin dar opción a la repetición. Sin disculparse. Sin mentar a la bicha, o sea al atraco que se perpetró contra el Atlético de Madrid. Y sin efectos retroactivos. Está por ver cómo se le volvería a aplicar la norma/regla al Atlético de Madrid. Seguro que mal.
Los ex pasan las letras al cobro: las “tremendas rajadas” de Lino, Saúl, Correa, Riquelme…
Otro clásico del anticholismo es que jugadores que han finalizado sus etapas en el Atlético de Madrid con más pena que gloria, resucitan milagrosamente en cuanto se alejan de la dañina influencia del Cholo, al que le dedican, desde la lejanía, afilados dardos. En el verano de 2025 acabaron su andadura jugadores emblemáticos como Saúl Ñíguez («Cada vez invierten más y cada vez hay menos excusas. El año pasado doscientos millones y este año otros doscientos. Ya no puedes poner la excusa de ‘es que Saúl cobra mucho’. Ahora la realidad es ésta. Si gastas lo mismo que todos, tienes que competir por todo») o Ángel Correa («Yo se lo dije a Simeone en la cara. Muchas veces lo he querido matar»). Y algunos menos representativos como Samu Lino (“El Atlético está en una etapa de crecimiento y cambio estructural. Están creando una ciudad, una ciudad deportiva y todo eso. Y hoy sí, el Flamengo está mejor que el Atlético”) o Rodrigo Riquelme («Se ha sido un poco injusto conmigo, pero ya pasó, no soy rencoroso»). Luego resultó que todo se había sacado de contexto para intoxicar. Ya lo dijo el propio Simeone: «No consuman».
Simeone, líder del Movimiento Supremacista Blanco
La amistad entre Simeone y Milei ha dado lugar a paranoias de lo más variopintas. Especialmente ridícula ha sido la disparatada elucubración de una cuenta de Twitter que, pese su escasa visibilidad y ausencia de seguidores, conviene reproducir como ejemplo de lunática teoría de la conspiración:

Ultraliberalista, racista… la barra libre contra Simeone sigue abierta. ¿Qué será lo próximo? Pronto saldremos de dudas aquí mismo.
El Atlético Genocida Fútbol Club
Un viejo conocido de estos posts, el activista de extrema izquierda Antonio Maestre, volvió a la carga contra el equipo colchonero después de haberlo etiquetado como privilegiado del franquismo. Ahora, tras boicotear la edición de la Vuelta Ciclista a España, tocaba seguir abonando la campaña de ultra izquierda contra Israel: “Hay que poner en el objetivo al Atlético de Madrid por su accionista sionista”. El sectario contertulio se refería al empresario Idan Ofer, que desde 2018 forma parte del consejo de administración del Atleti y que ostentaba el 27,81% del capital social del club a través de su sociedad instrumental Quantum Pacific y que hasta entonces estaba en manos del holding chino Dalian Wanda. En un pispás el club colchonero había pasado, para Maestre, de nazista a sionista. Lo peor de estas ocurrencias de gente desubicada es que, como se ajustan a ciertos relatos políticos, terminan por calar entre sus fieles.

Y así Arnaldo Otegui, líder del brazo político del grupo terrorista ETA se permite afirmar envalentonado, en vísperas de la final de Copa del Rey, que «En la afición del Atlético hay un sector de ultraderecha, muy fascista, muy antivasco». Y, con una táctica empleada desde hace años por el entorno abertzale para recibir a sus miembros que son excarcelados, promovió que se desplegara una pancarta en el fondo donostiarra del estadio de La Cartuja con la excusa de que se trataba de un homenaje en positivo a un aficionado realista fallecido hace veinticinco años… en una reyerta con seguidores radicales del Atleti. La hoja de ruta estaba clara: victimizar a la Real Sociedad y señalizar como responsable de aquello al Atlético de Madrid. Libertad de expresión, se alegó; como lo ya tristemente habitual de abuchear el himno de España en España cuando se enfrentan equipos españoles. En cambio, en el fondo donde se ubicaban los simpatizantes colchoneros, se prohibieron tifos con lemas neutros no fuera a ser que ofendieran al rival. Y, como el ex etarra apoya a Pedro Sánchez, nadie se escandalizó. El silencio de los corderos.
Plantillazos que ahora son roja
… si está un jugador del Atleti por medio, claro. Si no, se quedan en simple tarjeta amarilla o incluso en falta sin amonestación. Independientemente de la falta de actitud y concentración del delantero centro noruego de un tiempo a esta parte, un balón disputado en el centro del campo entre Sørloth y un jugador del Mallorca fue sancionado por el árbitro como falta a favor de los bermellones. Al cabo de unos minutos y ya con el balón en juego, el árbitro de VAR aprovechó su minuto de gloria para avisar al árbitro de campo de que revisara la jugada. Dicho y hecho: la jugada, una falta más leve que otras que se nos vienen a la memoria inmediata, se rearbitró y el noruego fue expulsado con roja directa y el equipo balear, en superioridad numérica, logró empatar el encuentro. Como Ángel Correa en aquella decisiva jugada del Getafe-Atlético de la temporada pasada y que supuso que el equipo colchonero se descolgara de la lucha por la Liga cuando marchaba líder. Casualidades de la vida…
La doble vara de contar las 72 horas
El Atlético de Madrid tuvo que afrontar su partido de la primera vuelta de la Liga contra el Real Madrid sólo 65 horas después de su encuentro con el Rayo Vallecano. Y ése sólo fue el principio de una programación de fechas y horarios que, en los decisivos meses de marzo, abril y mayo, alcanzó cotas insoportables que terminaron sufriendo en sus carnes media plantilla rojiblanca. En otras ocasiones la Asociación de Futbolistas de España clamó al cielo porque a cierto equipo que viste de blanco se le programó un partido con menos de las 72 que marca la ley. Pero en esta ocasión los medios no hablaron de agravios ni conspiraciones, ni tampoco nos consta que el club de Concha Espina saliera a solidarizarse con los trabajadores del equipo colchonero. Ni la mencionada A.F.E. emitió ningún comunicado amenazando con no aceptar rebajar la horquilla de horas entre partido y partido para defender los derechos laborales de los futbolistas. Sí lo había emitido el 15 de marzo de 2025, bien recientemente, cuando el Real Madrid había protestado por un supuesto similar que le afectaba. «Para AFE siempre ha sido innegociable que los jugadores que participen en dos partidos a la semana tengan un tiempo de recuperación de entre 72 y 96 horas», manifestó con contundencia la asociación que preside David Aganzo, que fuera canterano del equipo merengue. Los horarios, en esa ocasión, sí se cambiaron. Poderoso caballero es don Florentino Pérez…
Sobre las distintas maneras de enganchar por el cuello
Como el derbi de la capital acabó con 5-2, el nacionalmadridismo, en vez de asumir los errores propios y analizar las cosas que había hecho bien el Atlético de Madrid, les dio por remontarse al partido anterior para cuestionar las decisiones arbitrales. En el partido de la 6ª jornada Atlético-Rayo Vallecano se produjo una tangana entre jugadores de los dos equipos. Koke había querido separar a Batalla, portero del equipo vallecano, que estaba increpando al rojiblanco Llorente. Salieron los de siempre con que merecía la tarjeta roja y que no hubiera podido jugar por sanción contra el Real Madrid.

Con lo fácil que hubiera sido por parte de la afición y prensa madridista reconocer que el canterano del Atleti se había merendado, él solito y a sus 33 años, a todo el centro del campo del Real Madrid. Por no hablar de la amnesia que demuestran cuando las decisiones que les favorecen son cuestionables. Como cuando, con ocasión de la vuelta de las semifinales de la Champions League entre el Real Madrid y el Manchester City en mayo de 2022, Modrić enganchó del cuello a Laporte delante de las narices del árbitro y no fue expulsado.
Tras la mencionada goleada del Atleti a su eterno rival, y como consecuencia de ella, la LFP y la RFEF se entretuvieron rebuscando entre los cánticos de la afición colchonera para tratar de aplicar sanciones ejemplarizantes. Se ve que en los otros estadios de España se reparten flores y caramelos a los rivales.
Tras la mencionada goleada del Atleti al Real Madrid, la LFP y la RFEF se entretuvieron rebuscando entre los cánticos (el del canguro, el de la peste y los cuernos… o sea, los hit-parade contra el eterno rival) de la afición colchonera para tratar de aplicar sanciones ejemplarizantes. Se ve que en los otros estadios de España se reparten flores y caramelos a los rivales.
A vueltas con Julián Álvarez
Estaba claro que el jugador argentino iba a ser una mina para los odiadores de Cholo y del Atleti: si jugaba mal, se lo había cargado Simeone; si jugaba bien, el equipo colchonero se le quedaba pequeño. Un win-or-win de manual. Y así transcurrieron los meses desde junio de 2025 a mayo de 2026, aprovechando las discretas prestaciones de Julián Álvarez esta sesión y sus desaciertos en partidos decisivos (final de Copa del Rey y semifinales de Champions League). Aún así, Álvarez, habiendo jugado 38 partidos menos que con el Manchester City de Pep Guardiola, ya había igualado sus registros goleadores con aquel equipo inglés. Y sus mejorables números a final de temporada (20 goles y 9 asistencias a sumar a los 29-7 de la campaña 2024-25), como de costumbre, mataban el tramposo relato: el Cholo había empleado una curiosa manera de lastrar la carrera de su compatriota. Sobre lo que le conviene a Julián (según esos equipos tan grandes y ganadores), ya saben: el importe de su cláusula a abonar en la sede de la Liga de Fútbol Profesional asciende a 490 millones de euros.
Jorge D’Alessandro, otrora defensor a ultranza del Atleti y hoy carne de meme vendido al florentinato por un plato nocturno de lentejas, se había pasado la temporada pasada recomendando a Julián Álvarez que no viniera de Argentina («¡Julián, por favor, quédate en Buenos Aires!») y que se alejara de Simeone. Hoy, un año después, pese a los 49 goles conseguidos por el delantero argentino en sus dos años de andadura en el Atlético de Madrid, le recomienda, con la atorrancia innata de todo buen argentino, que huya rápidamente de Madrid y se afinque en los dominios parisinos de Luis Enrique: «Te llegó la hora de la felicidad: tus brazos abiertos para quien te hará GRANDE !!!!”. Cría cuervos… Afortunadamente, la nueva propiedad del club, el Apollo Global Management, salió finalmente, aunque fuera a comienzos de mayo, a aclarar las cosas: “Podríamos abrir la puerta para que los clubes vengan a negociar, pero en realidad no hay nada de qué hablar. Es un jugador completamente intransferible y absolutamente esencial para el equipo”. Lo cual es de agradecer, aunque debería haberlo hecho inmediatamente a la primera insinuación
Marcos Llorente nos tiene a todos bailando, pisando la hierba descalzos y bebiendo con gafas ultravioletas
Resulta que el polifacético (y no sólo sobre el césped de un campo de fútbol) jugador del Atleti tiene vida propia y gustos personales. Y eso, al parecer, no se puede tolerar. Fue convocarle de nuevo el seleccionador nacional tras unas ausencias incomprensibles y empezarle a llover reproches. Que si vota a no sé quién (de momento, en España se puede votar a cualquier agrupación política que cumpla la Ley de Partidos, incluso a formaciones independentistas y filoterroristas), que si desconfía de las estelas blancas (chemtrails) que surcan misteriosamente nuestros cielos, que si opina sobre lo que no se debe cuestionar (ya saben: la cantinela totalitaria de que no-se-puede-tolerar-al-intolerante), que si se gastaba mucho en vinos (en concreto, 22.000 € que se pulió -olé por él- con su mujer haciéndole los honores a una botella de los cotizados viñedos de Domaine de la Romanée-Conti), etc.

Y, cómo no, el hit-parade de esta temporada: «Desmontando a Marcos Llorente: ¿de verdad sirven las gafas amarillas, la luz roja o la dieta del paleolítico?», se preguntaba indignadita y de modo capcioso una tal Laura Camacho (esos apellidos que delatan…) del digital El Confidencial. El propio Llorente, en su cuenta de Instagram, contestó a sus haters: «Estoy aquí para aclarar todo el tema de las gafas porque veo que mucha gente no ha entendido nada… o tal vez nunca lo hará. Y está bien. No todo el mundo está listo para cuestionar lo que le han enseñado. Si no te interesa tu salud, puedes seguir desplazándote. Nada de lo que comparto está inventado. No es una ‘opinión personal’. Es biología (biología real). Solo tienes que leerlo. Así que si lo que digo te molesta, discute con la biología, no conmigo. Uso gafas con lentes amarillas (especiales) durante el día cuando estoy en interiores. Y por la noche, si salgo o estoy expuesto a luz artificial, uso gafas con lentes rojas. ¿Por qué? Porque protejo mi biología. La luz azul, fuera de su contexto natural (el día), es tóxica. Y no lo digo yo; lo dicen tus mitocondrias, cuando dejan de producir energía como deberían. Tu retina y tu piel tienen receptores que detectan la luz y sus colores. Tu cuerpo los usa para activar o desactivar procesos biológicos esenciales. Si le envías la señal equivocada, como mirar una pantalla a las 10 p.m. o una luz LED blanca mientras cenas, tu cuerpo responde de manera incorrecta. Punto. No hay debate ahí. Y sí, el daño más grave ocurre por la noche cuando interrumpes tu producción natural de melatonina. Tal vez estés pensando: ‘Pfft, melatonina… ¿a quién le importa?’. Bueno, resulta que importa mucho. La melatonina no solo te ayuda a dormir. • Mantiene el voltaje celular y regula los canales de iones de calcio y potasio (cáncer). • Inhibe el efecto Warburg; en otras palabras, con suficiente melatonina, el cáncer no puede proliferar. • Inhibe la aromatasa, bloqueando vías relacionadas con el cáncer de mama. • Junto con la melanina, es el antioxidante más poderoso del cuerpo. • Es antiinflamatorio y potencia el sistema inmunológico. • Regula tus relojes biológicos. • Controla dos programas celulares clave: autofagia (limpieza celular) y apoptosis (muerte celular programada). Esto ayuda a prevenir el cáncer y enfermedades neurodegenerativas. Usar gafas que filtran la luz artificial no es una tendencia de biohacker. Es una necesidad si vives atrapado en entornos modernos, lejos del sol, rodeado de pantallas y luces LED. Un abrazo a todos».
No creo que ninguno de sus compañeros se leyera la sábana de Llorente. Pero lo que sí hicieron Griezmann, Lookman, Julián Álvarez y Sørloth, echando gala de retranca, fue posar para la cuenta oficial del Atleti en Twitter (cuyos responsables son expertos en vacilar), con unas gafas como las que suele lucir Marcos Llorente como forma de solidarizarse con su compañero. Y el defensor atlético, agradecido, siguió a su bola, acudiendo a programas de radio y televisión de gran audiencia. Definitivamente, a Llorente le rebotan hasta las balas.
Pónmela otra vez en dinámica, Sam
El nuevo experimento arbitral del periodo 2025-26 se dio, para no perder la costumbre, con el Atlético de Madrid como cobaya. Esta vez, ante la concesión de un gol de Baena contra Osasuna, el juez del VAR reclamó su protagonismo y llamó la atención del árbitro de campo Ricardo de Burgos Bengoechea para que valorara un posible fuera de juego posicional por intervención residual. Traduciendo la neolengua, el defensor Boyombo no había podido encimar a Baena, que remató de primeras tras un rapidísimo desmarque. “Pónmela en dinámica” le pedía el árbitro al supervisor del VAR Figueroa Vázquez buscándole imperiosamente los tres pies al gato, para así justificar la peregrina decisión que finalmente adoptó contra el club colchonero, encasquetando a Griezmann una cuestionable obstrucción previa al defensor pamplonés.
Afortunadamente, la maniobra arbitral fue irrelevante para el resultado final, con triunfo postrero de los rojiblancos. Y el maestro Jorge Crespo, con su agudeza gráfica y su rapidez de reacción habituales, lo clavó con su viñeta.
El “Atlético de Madrid B” se traslada al “Wanda”
Cuatro años después de que el conglomerado multinacional chino Wanda Group dejara de patrocinar al estadio del Atlético de Madrid, aún es frecuente (sobre todo entre los aficionados nacionalmadridistas, que lo utilizan a sabiendas y de modo despectivo) leer y escuchar que al Metropolitano se le siga llamando «el Wanda». No permitamos la perversión del lenguaje: el estadio donde juega como local el Atleti es el Estadio Metropolitano. O, en todo caso y por muy complicado que sea de pronunciar, el Estadio Riyadh Air Metropolitano. Permitir otra cosa es dar munición al enemigo.
Algo parecido ocurre con el primer filial del Atleti, que tras años denominándose con un frío y aséptico (y que es el comúnmente utilizado por otros filiales) «Atlético de Madrid B», el 1 de julio de 2025 recuperó tras treinta y tres años, su denominación original de Atlético Madrileño, que vino empleando desde su fundación en la temporada 1970/71 hasta la 1990/91. Aún así, hay medios y agencias que siguen refiriéndose al filial del primer equipo como Atleti B mientras que, en cambio, no cometen la misma injusticia cuando nombran a los filiales del Sevilla, Betis, Athletic de Bilbao o F.C. Barcelona. Y, ante el aviso del tuitero @atletista1989, estamos aquí para recoger estas faltas de respeto y denunciarlas.
Por cierto, el Atlético Madrileño, que milita en la 1ª Federación, tampoco se libró de las pruebas de laboratorio que se experimentan recurrentemente con el primer equipo: por primera vez, un árbitro retiró a un equipo, el Eldense, una tarjeta amarilla tras advertirle desde la sala VAR de que revisara la jugada. Cosa que sólo le pueden avisar en caso de tarjeta roja directa. Como resultado, el filial del Atleti perdió el partido y las opciones de ascender de modo directo a la 2ª División.
No hay peor astilla que la del Castilla
Febas y Álvaro Rodríguez, dos excanteranos del Real Madrid que actualmente militan en el Elche C.F., le aguaron el partido a su exequipo al marcarle dos goles; circunstancia que se daba por primera vez en toda la historia de La Liga: nunca antes dos jugadores habían osado cometer tal afrenta con el club que les había formado. Poca sangre se hizo de ello. En cambio, días antes, un irrelevante gol del jugador del Levante Manu Sánchez (3-1 en el Metropolitano), que había militado en las categorías inferiores del Atleti, había vuelto a iluminar a los periodistas orgánicos con lo de la “Ley del ex”. Así nos lo llevan contando desde que el exrojiblanco (y, sobre todo, exmadridista) Sebastián Losada anotó en 1993 dos goles al Atlético de Madrid luciendo la camiseta del Celta. Que si Donato, que si Baraja, que si Solari, que si Falcao, que si João Félix…
El misterioso “partido de Champions League” que condenó al Fiscal General del Estado
13 de marzo de 2024, 21:45 horas: el fiscal Javier Salto es requerido por su superior Álvaro García Ortiz para que, fuera de su horario laboral, le facilite inmediatamente por correo electrónico un expediente en relación a una sanción tributaria cerrada con acuerdo en conformidad entre un ciudadano de a pie (un tal Alberto González Amador, que resultó ser el compañero sentimental de la presidenta de la Comunidad de Madrid Isabel Díaz Ayuso) y la Agencia Tributaria. Es curioso que la inmensa mayoría de medios recoja la noticia de que le hicieron salir «de un partido de Champions». Así, sin especificar si el enfrentamiento era en Barcelona, en Bilbao, en Sevilla o en Castellón. Cero dudas de que si el partido lo hubiera jugado cierto equipo del que es “todo el mundo”, los plumillas y tertulianos políticos hubieran detallado el aforo de ese partido, las alineaciones de los equipos, el minuto a minuto de las hazañas de los jugadores de uno de los bandos y si el equipo arbitral les había perjudicado (porque nunca se dice que les benefician). Pero como se trataba de un Atlético de Madrid-Bayer Leverkusen, pues casi dos años después de aquello, los medios siguen esquivando mencionar al club colchonero y se limitan a recoger que el fiscal Salto estaba «en el fútbol». No vaya a ser que la gente se entere de que no sólo un equipo madrileño juega la Copa de Europa.
“Moro”, juez y parte
Ni el Generalísimo Franco dejó todo tan atado y bien atado: resulta que el Comité Técnico de Árbitros ha designado a Francisco Morientes (conocido por sus allegados como “Moro”) para escoger las jugadas polémicas de cada jornada, con el objeto de que sean analizadas en la comisión conocida como Tiempos de revisión. Morientes, exjugador del Albacete, Zaragoza, Mónaco, Liverpool o Valencia es, sobre todo, conocido por ejercer las veinticuatro horas del día de madridista furibundo, otro más, tras jugar en el equipo blanco durante siete temporadas. Cuando el madridismo entra en ti, ya no se va nunca. La selección de jugadas polémicas de la jornada 13ª obvió un lance del Elche-Real Madrid en el que el club de Concha Espina pudo beneficiarse de un gol no anulado por presunta falta de Vinicius al portero ilicitano Iñaki Peña. «Por unanimidad nos pareció una jugada fortuita, a todos. Sin intencionalidad por parte de Vinicius», se justificó el «Moro». El entrenador ilicitano, Eder Sarabia, dejó clara su opinión: “Que me disculpen los que toman decisiones, pero desde hace más de veinticinco años que la ‘voluntariedad/intencionalidad’ se sacó del reglamento (salvo para las manos). Por lo tanto, el hecho de ser una acción “fortuita” no es un argumento correcto para decidir si es infracción o no”. La pluralidad y transparencia con las que se trata de justificar a estos comités y comisiones debe consistir básicamente en colocar a madridistas y a más madridistas: Morientes, Chema Alonso, Yolanda Parga, Mejía Dávila…
El agravio comparativo llegó enseguida y, como es costumbre, con el Atleti de víctima. Días después, en el partido de Champions contra el Ínter de Milán, se estuvo revisando durante cerca de cinco minutos una posible mano previa de Baena que había concluido en gol de Julián Álvarez. La cosa no terminó en drama gracias a que se concedió el tanto y a un gol de Giménez en el descuento. Pero a esa absurda regla (sólo es mano si es del que marca, no del que asiste; cuando, si es mano, debería señalarse mano, acabe en nada, acabe en asistencia o acabe en gol), que días antes habían aplicado sin pararse un segundo a analizarla, en esta ocasión le dieron más vueltas que otras veces. A saber porqué.
RM Escuela Oficial de Idiomas
Lo de que entrenadores madridistas protestan con señorío ya se ha glosado aquí (de Zidane se dijo que se quejaba “con elegancia”) y esta temporada también se magnificó la buena educación y buena planta de Xabi Alonso… hasta que le destituyeron en enero de 2026. En cuanto a jugadores blancos, hemos visto de todo: protestas, desprecios, aspavientos, simulaciones, faltas de respeto hacia rivales y aficiones. La campaña pasada los periodistas y tertulianos orgánicos nos intentaron vender que los «Fuck you!» que el inglés Bellingham le había dedicado al árbitro Munuera tras expulsarle en Pamplona significaban «¡Joder!» o «¡No me jodas!» en lugar de «¡Que te jodan/follen!». Esta vez el Real Madrid empató contra el Elche y Kylian Mbappé nos ilustró con unas lecciones del idioma galo y de su savoir-faire: «Sale con va!», les espetó el francés cuatro veces al árbitro Hernández Maeso y a sus auxiliares, por no haber dado más tiempo de descuento al final del partido en el estadio Martínez Valero.
Los medios se limitaron a destacar el enfado del delantero madridista por haber recibido tarjeta amarilla (que también), pero le quitaron importancia a la expresión, que tiene varias acepciones y ninguna elogiosa hacia quien lo recibe: «estúpido/sucio bastardo». Los teleoperadores deberían exigir a sus comentaristas demostrar haber superado las pruebas de aptitud en la Escuela Oficial de Idiomas para evitarles hacer el ridículo blanqueando este tipo de actitudes.
Sí, que se sepa: el Atlético de Madrid es, oficialmente, Campeón del Mundo
El 10 de diciembre de 2025 la FIFA homologó el título de campeón de la Copa Intercontinental (que se disputó desde 1960 a 2004 entre los vencedores de la Copa de Europa y la Copa Libertadores de América) con el del actual formato del Mundial de Clubes.
Por lo cual el Atlético de Madrid (campeón Intercontinental en 1974 por renuncia del Bayern de Múnich tras la final de Copa de Europa de Bruselas) pasa a ostentar en su palmarés el de Campeón del Mundo 1974. Por si aún no había quedado claro. Para los desmemoriados e ignorantes que insisten despectivamente en que «el Atleti no ha ganado nada». Que los sigue habiendo -y muy amargados- a día de hoy.
La cantera va por Barrios
Pero no se da tanta matraca con ello como la que sufrimos a raíz de que Raúl González Blanco dejara tirado con la estilográfica en la mano a Miguel Ángel Gil Marín para irse a firmar traicioneramente con el Real Madrid. Aquella espantada del excanterano rojiblanco fue recordada día a día desde 1994 hasta que “el 7 de España» (hasta que Luis Aragonés detectó el cáncer en el vestuario de la selección) se fue a jugar a Alemania. Tres lustros de turra con el tema. Pues resulta que el desprecio que le hicieron a Pablo Barrios en las categorías inferiores de Valdebebas (de benjamín a infantil, desde 2011 a 2017), negándole las condiciones para vestir de blanco, apenas se recuerdan. Tuvo que ser el exmadridista Álvaro Benito (entrenador del Cadete A y Juveniles A y B del Real Madrid entre 2015 y 2019) el que desvelara que aquello fue un garrafal error del club que preside Florentino Pérez ya que Pablo Barrios ya apuntaba para jugador grande. Y fue el Atlético de Madrid el que le devolvió la jugada al Real Madrid dándole la confianza a su canterano Pablo Barrios.
Parón de las obras en Canillejas
El titular lo podría haber firmado el autoproclamado experto en estadísticas de futbol de la cadena COPE. Como extensión del debate social que se desarrolla en los últimos años sobre la adecuación de los estadios de fútbol a las actuales políticas urbanísticas y municipales, el Metropolitano está también en el punto de mira. Más que nada, como se recogió en el anterior epígrafe La copia barata del «Ruido Bernabéu», porque los dirigentes madridistas han digerido malamente que el campo del Atleti esté cumpliendo con las normativas municipales y que esté acogiendo sin ningún problema todo tipo de eventos y conciertos. Por eso de vez en cuando se trata de magnificar procedimientos administrativos rutinarios. El Delegado de Urbanismo, Medio Ambiente y Movilidad del Ayuntamiento de Madrid, Borja Carabante, salió al paso de las inexactitudes publicadas y lo dejó meridianamente claro: «La anulación del plan especial no paraliza la Ciudad del Deporte del Atlético de Madrid. No afecta en nada a la Ciudad del Deporte, no lo paraliza, no afecta absolutamente en nada. Únicamente les afecta un asunto netamente estético de la longitud de las fachadas. Sigue el tramito normal. Ayer tuvimos una reunión con el Atlético de Madrid y otorgamos ya las licencias de obra”. De nuevo el ruido se quedó en nada.
Idénticas jugadas, decisiones arbitrales distintas
Fue sangrante comprobar que, en las eliminatorias a partido único de Copa del Rey, dos árbitros tomaron decisiones opuestas para sancionar unas jugadas idénticas. En Talavera de la Reina, el portero del Real Madrid Lunin falló en el despeje por alto y en vez de al balón, impactó con el delantero rival. La decisión del árbitro Cuadra Fernández fue, aunque fuera del área pequeña, decretar falta al guardameta.
Unos kilómetros más al este, en Palma de Mallorca el portero rojiblanco Musso arrolló al delantero del Atlético Baleares. La decisión de Hernández Hernández, penalti en contra del Atleti. Para muestra del nuevo agravio comparativo, basta activar los vídeos adjuntos. Una decisión trascendente: no es descabellado pensar que esa jugada condicionaría precisamente la final de Copa que se disputaría semanas después y también con el guardameta argentino del Atleti en el disparadero como protagonista de la jugada que decidiría el título.
Los muertos que tú mataste gozan de muy buena salud
El 29 de diciembre de 2025 falleció una leyenda del fútbol español, Enrique Collar. Pese a que es el quinto jugador con más partidos en la historia del Atlético de Madrid y su palmarés incluye una Liga, tres Copas y una Recopa de Europa, los medios de comunicación pasaron de puntillas por la noticia. Al día siguiente enfermó el exmadridista Roberto Carlos por un problema cardíaco y las rotativas echaron humo para informar de la noticia. El doble tratamiento recuerda al «no fallecimiento» de Alfredo Di Stefano, cuando las idas y venidas del jugador argentino al hospital por problemas de salud abrieron durante semanas los telediarios. La eterna canción…
La norma que extiende la sombra de una duda
El equipo juvenil del Atlético de Madrid conquistó en el mes de diciembre el XXIX Torneo La Liga F.C. Futures Internacional, tras derrotar en la final al filial del Villarreal por 1-0. Pero la noticia fue tratar de amargar el triunfo colchonero. ¿Y por qué…?
Pues porque una de las semifinales previas había enfrentado a los equipos juveniles de Real Madrid y Atleti. Y en ese partido la estrella había sido el portero colchonero Íñigo Asorey, que detuvo dos lanzamientos al filial merengue que dieron el triunfo al juvenil rojiblanco y el acceso a la gran final ganada finalmente. Y entonces, tirando de cinta medidora, se puso en duda que Asorey pudiera jugar en el futuro por una supuesta «Norma del 1,85». Esto se podía leer en el diario Marca desmereciendo el triunfo colchonero: «Hay un hándicap para Iñigo: la altura. El Atlético tiene una norma por la cual los porteros tienen que medir al menos 1,85 para continuar en el club antes de dar el salto a juveniles. El chaval mide ahora 1,65 o algún centímetro más. Tiene 12 años y tiempo para crecer, pero la sombra de la duda está ahí». Esta surrealista no-noticia (si es una norma del Atlético de Madrid para sus categorías inferiores, ya la modificará el club colchonero si beneficia sus intereses cuando lo estime oportuno) es una muestra más de que hasta en las categorías inferiores mete sus zarpas el aparato propagandista merengue.
Nuevo lío con el de Río
Cuando no es con De Paul, es con Koke. Que si tú quién eres (el argentino le señaló el parche del Mundial que lucía en el hombro de su camiseta), que si yo tengo dos Champions y tú no (el canterano atlético le contestó «Mbappé te está comiendo la tostada»). Y, en la cosa ésa que la RFEF y Piqué se inventaron en Arabia y que inexplicablemente sigue disputándose, los desprecios de Vinicius le tocaron a Simeone. Que aprovechó las consabidas faltas de respeto del brasileño para soltarle en la semifinal de la Supercopa de España la maldición de la gitana: “Te va a echar Florentino. Acordáte”. Y empezaron a salir de debajo de las piedras los abogados defensores del delantero madridista, tachando de todo al entrenador del Atlético de Madrid. Hasta Xabi Alonso, siempre tan elegante y señor, reprochó la falta de deportividad del argentino. En las redes sociales el club colchonero subió una frase críptica (“Es curioso cuánto tiempo dedican algunos a analizar una reacción… y qué poco a aclarar la provocación que la origina. El 𝑚𝑜𝑑𝑢𝑠 𝑜𝑝𝑒𝑟𝑎𝑛𝑑𝑖, sí que es un clásico”), insinuando que a veces hay que molestarse en averiguar si antes de una reacción, hay una acción que la justifique.
Lo mejor fue que Alonso, en la final de la Supercopa que enfrentó a su equipo con el Barça, precisamente sufrió en sus carnes y tragó con la falta de deportividad de sus jugadores. En unas patéticas imágenes que marcarían el inicio de su defenestración como entrenador madridista, el tolosarra intentaba con muy poco éxito convencer a sus jugadores que debían hacerle el pasillo al equipo culé, que les acababa de derrotar 3-2 en el descuento. A la cabeza del desplante, Mbappé indicaba a sus compañeros que se retiraran al vestuario sin felicitar al campeón, mientras un titubeante Xabi Alonso (con un lenguaje corporal digno de José Luis López Vázquez) dudaba si insistirle al francés o dirigirse él también a las duchas disciplinadamente.

No consta que Xabi Alonso saliera en la posterior rueda de prensa a poner como ejemplo de malos deportistas a Mbappé y a todos sus compañeros que secundaron la rebelión. A la hora de la recogida de medallas Kylian Mbappé, que ha tardado poco en empaparse de las autoproclamado señorío madridista, volvió a demostrar el mal perder que tiene ese equipo. Aunque de nuevo una instantánea pone en su sitio a tanto justiciero de causas perdidas: a la finalización del partido de Arabia, Simeone y Carvajal se encaminaban al vestuario abrazados. Deportividad, ésta sí, que no fue puesta suficientemente en valor.
Gol de córner no se vale (¡Chendo!)
… especialmente si el que lo marca juega en el Atlético de Madrid. En este caso fue Julián Álvarez quien, durante el partido de la fase de grupos Atlético de Madrid-Fotballklubben Bodø/Glimt, consiguió el gol olímpico cuando el marcador marchaba 1-0 para el Atleti. El gol, de haberse concedido por el árbitro italiano Maurizio Mariani, habría puesto en franquía al equipo colchonero y, muy probablemente, el resultado final (1-2 para los noruegos) hubiera sido muy diferente.
Y, sobre todo, la autoestima de Julián Álvarez, con picos de sierra durante toda la temporada, hubiera experimentado un subidón a finales de enero de cara a los decisivos meses que se avecinaban. Pero al más puro estilo UEFA (… contra el Atleti), la jugada no fue revisada ni el VAR alertó al colegiado, que pareció que aducía que no había dado orden a Julián de que sacara el córner.
Por donde pisa el Atleti, no crece la hierba
Griezmann ensalzó el estado del césped del estadio de La Cartuja, tras la exhibición (0-5) del Atlético de Madrid frente al Betis en el partido único de cuartos de final de Copa del Rey. Y se pretendieron interpretar sus palabras como un reproche al campo del Atleti y, por ende, a la afición del estadio Metropolitano.
El caso es que, al margen de interpretaciones, insinuaciones e indirectas, a los pocos días el público que asistió al campo del Atlético al partido de Liga (que concluyó con un decepcionante 0-1 para los sevillanos) se mostró frío y distante (acción-reacción conseguida) con su equipo.
En el Metropolitano los balones levitan
¿Qué le movió al juez del VAR del partido Atleti-Betis para avisar al árbitro Busquets de que Griezmann, en el autogol del Betis que hubiera supuesto el 1-1, estaba en situación incorrecta? Porque, por mucha tecnología implantada a bombo y platillo, el linier de esa banda tapaba la visibilidad del momento exacto del pase de Giuliano. La máxima de «en caso de duda, dejar seguir la jugada» la conculcó todo el equipo arbitral ya que desde la sala de edición, si sólo habría esa toma lateral de la jugada, no pudieron más que «imaginarse» la jugada. O tocar de oído. Volvió aquella técnica patentada por Andújar Oliver de ver por «el rabillo del ojo». ¿Y por qué llamaron al árbitro para ir a ver la jugada en pantalla? ¿Es que ya no se aplica aquella demostración de fe conocida como «fuera de juego semiautomático» por cual los off side son algo objetivo? Porque si hubiera sido así, no habría discusión.
Por si fuera poco, el comité arbitral difundió unas animaciones en las que se escogía un frame en el que el balón estaba en el aire tras ya haber salido chutado del pie del hijo de Simeone. Triple agravio: jugada tapada, frame equivocado y balón levitando. Además, como se puede apreciar en el vídeo que difundió la LFP, la primera toma de la jugada que se le pasa a revisión al árbitro es un encuadre oblicuo con el que no se puede determinar la línea. Y luego se le facilita una toma perpendicular… pero tapada por el linier. La poca resistencia del árbitro a defender su decisión sin preguntarse si no había otra toma en la que Giuliano Simeone no esté tapado y lo rápido que desde el VAR se le hace corregir, es una nueva demostración del ínfimo nivel del arbitraje español.
Instrucciones para no entrar en la top-list de los 100 mejores jugadores de la historia
Hay un curioso denominador común entre tanto listado histórico que prolifera con los cien elegidos para la gloria del fútbol mundial: no hay manera de encontrar nunca en ellos a ningún jugador que haya militado en el Atlético de Madrid. Que no se haya incluido a jugadores históricos como Ben Barek, Carlsson, Vavá, Luis Aragonés o Gárate se podría entender desde la perspectiva “No Ganaron la Copa de Europa” (a pesar de que todos consiguieron infinidad de títulos nacional y alguno de ellos incluso la Copa del Mundo de selecciones).
¿Pero Futre (Copa de Europa 1987)? ¿Fernando Torres (Champions de 2012, Europa League 2013 y 2018, Eurocopa de Naciones 2008 y 2012, Mundial de Futbol 2010)? ¿Kun Agüero (que sacó al Manchester City de la mediocridad con la obtención de cinco Premier League), Diego Costa (que aparte de los cinco títulos con el Atleti, puso en órbita al Chelsea con los campeonatos de 2015 y 2017), Falcao (Europa League 2013, Supercopa de Europa y Copa del Rey 2013)? Imposible no detectar cierto sesgo en el listado.
El calendario asimétrico… y las designaciones arbitrales simétricas
Está siendo sospechosamente reiterativo que, durante las últimas temporadas, al Atleti se le acumulen los partidos contra los dos equipos beneficiados y amparados por el sistema en el mismo tramo de la sesión: en el último cuarto de Liga. En esta campaña se rizó el rizo: en dos jornadas consecutivas el Atlético se tuvo que enfrentar contra Real Madrid y Barcelona. Y, para más inri, flanqueando los partidos más importantes del año: entre los octavos y cuartos de final de Champions League y la final de Copa del Rey. Lógico que el equipo de Simeone priorizara los partidos que le llevaban de manera más directa hacia títulos, una vez que se disiparon sus opciones en La Liga. Y tampoco parece casual que en los enfrentamientos contra los dos colosos aparecieran árbitros con los que el Atlético «no suele tener suerte» y que sus arbitrajes terminaran resultando “vergonzosos” (en palabras de Miguel Ángel Gil Marín) hacia el cuadro rojiblanco: Munuera y Busquets, especialmente sangrante las estadísticas de este último (3 derrotas en Liga en la 25-26 cuando el balear arbitró a los colchoneros). Para la eliminatoria de Copa de Europa contra el Barça, otro azote del Atleti fue designado para el partido de ida: el rumano István Kovács (de 5 partidos arbitrados, 1 empate y 4 derrotas). Y para la vuelta de las semifinales en el campo del Arsenal, otro amigo: Daniel Siebert (de 4 encuentros, 1 empate y 3 derrotas). Casualidades (simétricas), las justas.
La Italia de Ruggeri
Tras sus heroicas actuaciones (vendaje ensangrentado incluido tras un salvaje codazo de Gavi) en los partidos de Champions contra el Barcelona, la prensa transalpina reclamó la internacionalidad del aguerrido defensa del Atleti Matteo Ruggeri. Algún becario despistado de RTVE, que debió escuchar campanas sin saber de dónde venían y que no debe ser precisamente hincha del Atlético de Madrid, se hizo eco, como titular en la sección de deportes de sus noticiarios, de la «Eliminación de la Italia del atlético Ruggeri del Mundial de fútbol».
No hubiera pasado nada, incluso se asumiría, si el lateral izquierdo rojiblanco hubiera estado en el campo de juego ese día, pero resulta que ni había sido convocado para el decisivo Italia-Bosnia de la fase de clasificación para el Mundial 2026. La realidad es que el defensor del Atleti sólo había sido seleccionado para la categoría sub-21 (Ruggeri cumple en unas semanas 24 años) de la escuadra de Italia. Y, desde entonces (aunque terminará llegando su convocatoria para la absoluta), nada. Se empieza con «La Portugal de Cristiano Ronaldo», «La Croacia de Modrić» y se acaba con ridículos a la inversa, como éste que perpetró la cadena pública española.
Simeone «el Capillitas»
Desde el siglo XVIII es tradición religiosa llevar a cabo el besapiés de la talla de Jesucristo que se encuentra en la basílica madrileña de Jesús de Medinaceli, muy próxima al conjunto escultórico del dios Neptuno, tan vinculado a las celebraciones del Atleti. En concreto, el primer viernes de cada mes de marzo miles de devotos acuden, durante horas de cola, a venerar y besar los pies de la imagen, esculpida en un taller sevillano en la primera mitad del siglo XVII. Y de procelosa historia, ya que tuvo que ser ocultada durante la Guerra Civil y trasladada a Suiza para evitar su destrucción vandálica por los milicianos del Frente Popular. Para sorpresa de propios y extraños, el 6 de marzo de 2026 pasó por allí Diego Pablo Simeone.

Y parece ser que, aunque no había trascendido, no era la primera vez que el entrenador argentino acudía a venerar al Cristo de Medinaceli y, como manda la costumbre inveterada, a pedir los tres deseos o gracias a la imagen. Para más inri, semanas después, con motivo de la Semana Santa, esta vez el Cholo se dejó ver y fotografiar el 3 de abril, Viernes Santo, junto a su esposa Carla Pereyra y al alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida encabezando la procesión de Nuestro Padre Jesús Nazareno de Medinaceli. Quedaban cinco días para el partido de vuelta de los cuartos de final de Champions League frente al Barça y, en la rueda de prensa previa, los periodistas se interesaron por esta nueva faceta del Cholo. “Tenemos que trabajar todos con la conciencia y la visualización de que con fe, creyendo en Dios y sabiendo que el camino es creer, se puede mejorar”, sentenció el argentino. Lo que faltaba, otro estigma para Simeone: ¡es ultracatólico!
Hansi, el jardinero fiel
Por el cuidado de la hierba por parte de los equipos de jardinería o por el cambiante clima de Madrid, esta primavera el césped del campo del Metropolitano (y el de otros estadios madrileños) llevaba unas semanas en mal estado. El cuerpo técnico y los jugadores rojiblancos (Koke, Griezmann…) venían advirtiéndolo porque perjudicaba su juego. Llegaron dos partidos consecutivos (Tottenham en octavos de final de Liga de Campeones y Barcelona en cuartos de final de Copa del Rey) en que los porteros lo sufrieron en sus carnes: Kinsky y Joan García pifiaron en dos jugadas al intentar controlar el balón tan sendas cesiones de sus defensas. Lo que se debiera haber analizado como mala suerte, error garrafal de los jugadores, lance del juego o simple repaso, dio lugar a la peregrina teoría de que era una artimaña más del anti fútbol de Simeone. Ese entrenador ultradefensivo que había endosado un 5-2 a los ingleses y un 4-0 a los barcelonistas.
Y la circunstancia la aprovechó Hansi Flick, ahora en Champions, para intentar condicionar el partido de vuelta de cuartos de final, tras haber sucumbido 0-2 contra los rojiblancos en el partido de ida. El entrenador culé, ahora devenido en experto en jardinería y, temiéndose una nueva pesadilla en forma de eliminación a manos del Atleti, exigió a los supervisores de la UEFA que midieran el alto del césped para intentar encontrar la trampa cholista. La estrategia de Flick, que no prosperó, provenía de una larga tradición ya implementada en tiempos del anterior entrenador barcelonista, Xavi Hernández, que ya la había empleado para justificar una derrota de su equipo en el campo del Getafe.
De penalti sin discusión en La Cartuja, a ¡Sigan! en Vallecas
Con una semana de distancia, lo que en la final de Copa del Rey fue decretado por penalti de Musso, fue obviado en el partido de Liga Rayo Vallecano-Real Sociedad cuando Remiro impactó con un delantero vallecano. En ambos casos, el beneficiado fue el equipo donostiarra. De nada sirvieron las quejas de Atleti y Rayo, aunque los de Vallecas al menos tuvieron el consuelo del reconocimiento del Comité Técnico de Árbitros del error cometido días antes. Sirva esta comparativa para refrescar el lamentable arbitraje en la final de Copa a cargo de Arberola Rojas y su doble vara de medir las amonestaciones, consintiendo las continuas perdidas de tiempo de los jugadores donostiarras, con el portero y lateral derecho a la cabeza, para al final alargar unos ridículos descuentos al segundo tiempo del partido y sus prórrogas en las que se jugó de tiempo real lo que quiso el equipo guipuzcoano. Inenarrable fue el audio que se hizo público días después del partido con las conversaciones de árbitro y jugadores, especialmente aquella en la que Arberola le recomendaba al jugador de la Real Sociedad Aramburu (que se pasó durante todo el partido fingiendo calambres, con la permisividad del colegiado): «Si te levantas, no añado más. Si te levantas es un minuto; es que si no tengo que añadir más», parecía aconsejarle y guiarle. Lo cual contrasta con que, cuando va ganando el equipo colchonero (como se pudo comprobar en el Osasuna-Atleti de la jornada 36ª), los 3 minutos de descuento se convierten, por arte de magia, en 5.
Un grano en el culo
Los británicos, tan aficionados al doble sentido, se hicieron eco de la paranoia de la que los perdedores Tottenham y Barça habían hecho gala en sus recientes partidos contra el Atleti: que si la hierba o que si los topos del estadio Metropolitano.
Esta vez el libelo amarillista Mirror Sport fue el que alertó sobre las trampas que Simeone pretendía tender al Arsenal con la hierba en su enfrentamiento de ida de semifinales de Champions League: «Simeone, a pain in the grass», que se podría traducir como «Simeone, un fastidio en la hierba», aunque también con otra acepción extensible a donde la espalda pierde su casto nombre y que en inglés se llama «ass». Efectivamente, pocas veces fue más acertado un titular de prensa deportiva: Simeone lleva siendo ya demasiados años un grano en el culo para los equipos rivales. Y la frase fue, lógicamente, convertida en lema (como aquel inolvidable «Mad, bad and dangerous / Locos, malos y peligrosos» tras una eliminatoria contra el Manchester City) por la parroquia colchonera inmediatamente.
El Arsenal insistía en la teoría del técnico alemán del Barcelona y Arteta, continuando la táctica de Flick, decidió solicitar también la medición de la hierba del Metropolitano a ver si sonaba la flauta: el resultado, 26 milímetros, que se encontraba claramente dentro de los márgenes (de 20 a 30mm.) que acepta la UEFA en cuanto a altura del césped permitida.
¡Adulterio!
Mucho revuelo se levantó cuando el Atlético de Madrid, de cara a afrontar los últimos partidos de Liga, decidió dar prioridad a las competiciones en que el equipo rojiblanco seguía inmerso a esas alturas de temporada: la final de Copa del Rey y las semifinales (y posible final) de la Liga de Campeones. El Atleti nunca pretendió favorecer ni perjudicar -ni voluntaria ni involuntariamente, ni directa ni indirectamente- a otros equipos: sólo velaba por sus propios intereses. Otros equipos -en otras campañas y en ésta- no pueden presumir de lo mismo: cuando no se jugaban nada (por ejemplo, cuando el Barça ganó esta Liga y otras anteriores) decidieron salir con equipos suplentes, lo que les pudo perjudicar o favorecer a sus rivales. Pero a ellos, cuando tomaron esa decisión, ni les iba ni les venía. En cambio, el Atlético de Madrid sólo buscaba -lógicamente- priorizar sus propios intereses.
Como muestra del chalaneo que se viene repitiendo en los partidos de las tres o cuatro ultimadas jornadas de Liga, bastan unos pocos botones: a la Real Sociedad, en cuanto alcanzó sus objetivos, le dio por no chutar a puerta, para alborozo del Sevilla que, como sí se jugaban el descenso, ganó 1-0. El Villarreal cayó derrotado en su estadio 2-3 frente al Sevilla, que llegó a ir perdiendo 2-0. El Athletic de Bilbao perdió en una semana tres partidos con tres equipos involucrados en el descenso: Valencia, de nuevo el Sevilla y Espanyol, éste tras la friolera de diecisiete jornadas consecutivas sin obtener una victoria. El Alavés, en situación comprometida, venció al Barcelona, que el partido anterior se había proclamado campeón y que llegaba con la incontestable marca de once victorias ligueras consecutivas. El caso del campeón es especialmente sangrante: por primera vez en la temporada no chutó a puerta y en Mendizorroza se quedó a cero después de 55 partidos de Liga seguidos anotando gol. En fin, lo que queda es que el que adulteraba la competición era el Atleti.
Una nueva faena de aliño de la UEFA
Cómo sería la cosa que tanto jugadores en activo de la Premier League (Haaland) como viejas glorias del fútbol mundial (David Beckham, Wesley Sneijder, Roy Keane, Thomas Müller, Thierry Henry -que incluso militó en el Arsenal- o Jamie Carragher) pusieron el grito en el cielo por el arbitraje sufrido por el Atlético de Madrid en el Emirates Stadium. Y es que Daniel Siebert, árbitro de campo, y Bastian Dankert, responsable del VAR (viejos conocidos por perjudicar a los rojiblancos sistemáticamente en eliminatorias europeas muy recientes, como refrendan las sangrantes estadísticas) obviaron dos penaltis claros contra Giuliano y Griezmann que podrían haber dado el vuelco a la eliminatoria que daba acceso a la final de la Champions League de Budapest. Por no hablar, de nuevo con los colchoneros como víctimas, de su permisividad con las pérdidas de tiempo de los ingleses y en su peregrino cálculo del tiempo añadido.
José Luis Martínez-Almeida, alcalde de Madrid y confeso seguidor colchonero, expresó sin pelos en la lengua y con sensatez el sentir de la afición y lo que la directiva rojiblanca (probablemente para evitar sanciones y represalias de la UEFA) evitó denunciar: “Hoy (se jugaba el partido de vuelta de la otra semifinal, entre el PSG y el equipo alemán) al Bayern le han puesto un árbitro portugués, como es lógico. No un árbitro español. Nos lo tendrán que explicar”. Se refería el político popular a la flagrante inadecuación de un colegiado alemán para arbitrar a un representante español por estar aún pendiente la asignación de la quinta plaza que daba derecho a participar en la Champions League 2026-27 entre España y Alemania. La respuesta de la entidad europea, lejos de reconocer los errores arbitrales, fue premiar a Siebert y a su equipo con la final de la Champions League de Budapest. «Le dan la final de #UCL a Siebert, tras el espantoso arbitraje perpetrado en el #ArsenalAtleti, con un arbitraje cobarde, pequeño y conservador», tuiteó indignado el analista arbitral Pável Fernández. Esta humillación al Atleti no le debió parecer suficiente a la UEFA, ya que una semana después su Comité de Disciplina impuso al club colchonero una multa de 15.000 € por el lanzamiento de rollos de papel durante los prolegómenos del partido ante el Arsenal.
Por miedo… a Aurélien Tchouaméni
Porque hay que decirlo todo. No como la reportera de La Sexta que cubre al Atleti con el único objetivo de embarrar y tergiversar la información colchonera para perjudicarle. No vaya a ser que Roures, Ferreras o Pedrerol, los gerifaltes de ese canal televisivo y alérgicos a lo rojiblanco, la despidan si informa con rigor sobre el Atlético de Madrid. Porque en el vídeo que acompañó a la noticia, ni el presentador, ni los locutores ni la entrevistadora (que si «la lesión que sufrió en el derbi de hace dos años en la cabeza, era más grave de lo que se contó» y que si fue «un choque que cortó la respiración en el campo») mencionan a Tchouaméni. El curso pasado ya se glosó aquí el calvario que tuvo que recorrer el defensor Le Normand, recién fichado de la Real Sociedad, a partir de que, durante un enfrentamiento contra el Real Madrid, cayera fulminado tras un cabezazo que le propinó involuntariamente el jugador Tchouaméni. El diagnóstico que trascendió: traumatismo craneoencefálico con hematoma subdural. A resultas de aquello, el jugador atlético estuvo tratándose de recuperar dos meses, cuando parecía que en un par de semanas estaría disponible para regresar a los campos.
Año y medio después, Le Normand ha decidido abrirse y escribir un libro, «Por miedo a decepcionar», en el que relata aquella traumática experiencia. Y así hemos conocido de primera mano la realidad de lo que pasó y comprendido el porqué se retrasó tanto la reaparición del defensor rojiblanco: fractura de cráneo. Habrá que leerse el libro para saber si, en algún momento, Tchouaméni se preocupó y se disculpó con Le Normand. No se conoce la verdad aún, pero quizá la brecha en la frente que exhibió Federico Valverde recientemente tras una «discusión» con Aurélien Djani Tchouaméni no se debió a un tropiezo accidental con una mesa, sino a otro cabezazo (esta vez no tan involuntario) del francés.
Epílogo agridulce
El Atlético de Madrid, con una irregular pero también ilusionante trayectoria, echó por tierra la temporada 2025-26 en la final de Copa del Rey, sobre todo porque se enfrentó a un rival inferior al que, en condiciones normales (sin regalar goles a los quince segundos ni penaltis absurdos en el descuento y que, aún así, fue claramente superior que el contrario) hubiera superado noventa y nueve de cada cien veces. Otra cosa fue en las semifinales de Liga de Campeones, que no estaba entre los cálculos iniciales del club alcanzar y donde todo puede suceder. El Atleti aguantó casi hasta el final de la campaña en las tres máximas competiciones, cuando en años anteriores en los meses de febrero o marzo se había despedido de todas ellas. Pero el no depositar, por cuarto año consecutivo (la racha es mala, pero hay que relativizarla: peor en cuanto a mediocridad sistemática y bastante más duradera fue la sequía desde 1996 a 2010) ningún título en sus vitrinas ha provocado que el desencanto cale entre la afición colchonera. Y más en este curso en el que el club que entrena Simeone desbarató el objetivo de uno de los clubs duopolísticos de España de ganar Copa del Rey y Champions League: el Futbol Club Barcelona. Y de ahí las desaforadas reacciones y muestras de odio hacia el Atlético de Madrid por parte del equipo blaugrana, su prensa y sus forofos. Del otro equipo del sistema, que tuvo que ver la final de Copa y las semifinales de Liga de Campeones desde el sofá de su casa, para qué hablar tras su desastrosa temporada. El año nos deja incomprensibles bajones en el rendimiento (Julián Álvarez, Oblak, Giuliano…), decepciones entre fichajes que debían haber sido diferenciales (Baena, Cardoso, Raspadori, Almada…), lesiones en momentos clave (Cardoso, Baena, Barrios, Giménez, Hancko, Le Normand, Nico González, Sørloth, Lookman, Oblak, Julián Álvarez… prácticamente toda la plantilla excepto Koke y Griezmann, ya en el declive físico de sus carreras, que aguantaron toda la sesión sin lesiones) muchas de ellas por culpa de un calendario atroz (64 partidos disputados y 9 de ellos contra Real Madrid y Barcelona), despedidas dolorosas de pesos pesados del cholismo (Griezmann, Giménez…) y algunas de las peores estadísticas del Atlético de Madrid desde que Simeone dirige al equipo (en Liga, 10 derrotas sufridas, 39 goles recibidos; en Copa de Europa, pese a haber rozado la final, 6 partidos perdidos de 16 jugados y sólo 1 sin encajar gol).

Pero el periodo 2025-26 también nos deparó fichajes ilusionantes (Musso, Hancko, Pubill, Lookman…), esperanzadoras irrupciones de canteranos (Julio Díaz, Arnau Ortiz, Miguel Cubo…) y partidos deslumbrantes (5-2 al Real Madrid, 0-5 al Betis -aunque destapara una nueva faceta de los sevillanos, hasta ahora considerados hermanos de los colchoneros: que nos detestan-, 4-0 y 0-2 al Barça, 4-1 al Brujas, 5-2 al Tottenham…) para el recuerdo. Y, sobre todo, Diego Pablo Simeone sigue demostrando que, aunque le den por muerto al primer traspiés, temporada tras temporada se reinventa y que su larga estancia en el cargo ya la quisieran otros equipos, nacionales e internacionales, para sus entrenadores. Esperemos que los nuevos dueños del club lo valoren en su justa medida.
Estrambote final: «¿Por qué no se meten con el Atlético de Madrid, por Dios?»
No es Luis Moya suplicándole aquel inolvidable «¡Trata de arrancarlo, Carlos, trata de arrancarlo, por Dios!» al piloto de rallys Carlos Sainz. Es el mismísimo presidente del Real Madrid Florentino Pérez que, durante una rueda de prensa convocada por sorpresa, reprochó a ciertos periodistas de ABC el publicar sistemáticamente artículos para atacar al equipo blanco. Su lloriqueo (“Es que son periódicos de Madrid, son de Madrid. ¿Por qué critican al Madrid? Hay periodistas que quieren cargarse el Real Madrid, supongo que serán del Atleti”) constata la obsesión enfermiza y la animadversión patológica del presidente del Real Madrid hacia el Atlético de Madrid y demuestra que vive en otro mundo (y como él, tanto nacionalmadridista de esos que están convencidos de que ser de un equipo les inviste de superioridad sobre el resto de los mortales, cuando la realidad es que ser de un equipo de fútbol es voluntario, gratuito, reversible y no se exige prueba de acceso) porque la pregunta más bien debería haber sido “¿Por qué no se dejan de meter (y yo el primero) con el Atlético de Madrid?”. Como colofón a su esperpéntica rueda de prensa, Florentino Pérez anunció que, tras décadas como fiel lector del diario ABC, procedería inmediatamente a cancelar su suscripción a ese periódico. La inolvidable, por patética, comparecencia mereció, lógicamente, todo tipo de memes, algunos muy ingeniosos.

No parece precisamente que Rubén Cañizares, Alfonso Ussía jr, José Peláez, Luis Herrero, Teodoro León Gross, Ignacio Camacho, Ignacio Ruiz-Quintano, Juanma Rodríguez, Ángel Antonio Herrera o Karina Sainz Borgo sean unos peligrosos y camuflados rojiblancos, de tan fieles y dóciles que se muestran siempre hacia Florentino Pérez y su equipo en sus artículos y crónicas. La realidad es que en ABC (y en prácticamente todos los medios de comunicación), lo realmente difícil es encontrar a alguien que no ejerza el madridismo sociológico o el nacionalmadridismo patológico. Aunque unos y otros trataron de desviar la atención, Florentino Pérez tiró de victimismo y del comodín de Negreira para tapar sus fracasos deportivos (segundo año consecutivo sin ganar un gran título), administrativos (denuncias del vecindario y cancelaciones de conciertos y eventos), económicos (los sobrecostes de la megalómana remodelación del estadio Santiago Bernabéu -de 600 a 1.900 millones de euros- y sueldos astronómicos de la mayor parte de su consentida y acomodada plantilla) y disciplinarios (continuas broncas y peleas entre los jugadores y de estos con los dos entrenadores que ha tenido el equipo blanco esta temporada). Toda una oda al autobombo para no asumir ninguna responsabilidad y anunciar que convocaba elecciones; eso sí, presentándose a la reelección, estilo Pedro Sánchez, ampliando los requisitos y acortando plazos para así dificultar la aparición de candidaturas rivales, no fueran a ganarle.
La estrafalaria rueda de prensa de Florentino Pérez también será recordada por las inadmisibles muestras de machismos, a cada cual peor, en las que incurrió el presidente madridista: «Hay un artículo de una mujer que no sé ni si sabe algo de fútbol» o «¡A ver esa niña, joder, que tiene derecho a hablar, que todos vosotros sois muy feos, joder!». Habrá que estar atentos a las reacciones de nuestros políticos y nuestras feministas: por algo parecido le cortaron la cabeza al anterior presidente de la Federación Española de Fútbol. Pero, como serán mayoritariamente y por encima de todo madridistas (de momento, esa misma noche más de una periodista deportiva le estaba riendo las gracias al mandatario del Real Madrid), unos y otras callarán.

La manía persecutoria que Florentino Pérez tiene hacia el Atleti continuó el día siguiente, con una entrevista (ésta entraba más bien en el género periodístico del «baño y masaje») en la que el dirigente madridista volvió a mencionar al equipo colchonero media docena de veces e insistió en tirar balones fuera sobre los problemas que padece su equipo en las últimas temporadas. Pocas horas después del intento de blanqueamiento a cargo de Josep Pedrerol, que fue el que se prestó -y no es la primera vez que lo hace- a cabecear de modo entusiasta y a reírle todo lo que decía, Florentino Pérez comprobó la dura realidad: durante el intranscendente partido Real Madrid-Oviedo arreciaron los pitos y abucheos (las pancartas contra su gestión –«dos» como los días que tardó aquel valiente Rubén Cañizares en recoger sedal tras la reprimenda de su presidente-, menos pero dolorosas: “Florentino culpable” y “Florentino vete ya”; más que nada porque se ordenó inmediatamente a los miembros de seguridad que las retiraran) contra él y pudo asistir a un nuevo rifirrafe dialéctico entre su entrenador (que, pese al peloteo demostrado hacia su presidente desde el primer día, lo que nunca olvidará será cómo aún así prescindieron de él y su lamentable despedida en el Bernabéu) y su rutilante estrella (que cuando no le apetece jugar un partido, como el del Barcelona, probablemente para no hacerles el pasillo -como en aquel desplante de la Supercopa de España en Arabia Saudí- por haberles ganado la Liga, se borra para recuperarse a fondo en su yate por la costa italiana y bien acompañado), ésa que insisten en que vino gratis y que le pagan con el honor que supone vestir la camiseta blanca.
La verdad es que no ha estado nada mal, con la campaña prácticamente finalizada, el bonus-track con el que el presidente del Real Madrid nos ha agraciado a los colchoneros para cerrar esta nueva y agotadora entrega (que nos tememos que irá a peor porque la trayectoria, año tras año desde 2022, es ascendente: 12, 16, 22, 23 y, en la sesión que acaba de concluir… ¡¡42 fechorías!!) del catálogo de tropelías y vituperios perpetrados contra el Cholo Simeone y el Atlético de Madrid durante la temporada 2025-26.

Bibliografía:
– Rafael Valentín-Pastrana: Repertorio de vituperios anticholistas y catálogo de tropelías contra el Atleti durante la temporada 2024-25. www.eltema8.com, 2025.
– Rafael Valentín-Pastrana: Repertorio de vituperios anticholistas y catálogo de tropelías contra el Atleti durante la temporada 2023-24. www.eltema8.com, 2024.
– Rafael Valentín-Pastrana: Repertorio de vituperios anticholistas y catálogo de tropelías contra el Atleti durante la temporada 2022-23. www.eltema8.com, 2023.
– Rafael Valentín-Pastrana: Repertorio de vituperios anticholistas y catálogo de tropelías contra el Atleti durante la temporada 2021-22. www.eltema8.com, 2022.
– Rafael Valentín-Pastrana: La Undécima: una vacuna contra la «cholofobia». www.eltema8.com, 2021.
Nota 1: Para ilustrar algunos de los capítulos de este post se ha recurrido a tuiteros como @AtleticoPlay, @Futbolia, @anitatleti, @jorgecrespocano, @atletista1989, @MrAsubio, @educasado, @cristhian1903atm, @Torren__, @LaLigaBR, @phenixatosama, @atletiuniverse, @FrankHurtadoS y @AlexisAlfons0. Mi agradecimiento a todos ellos por haberme suministrado ideas y datos para ampliar el catálogo de tropelías cometidas contra el Atleti durante la temporada 2025-2026.
Nota 2: El título de este post es un homenaje al conocido libro de cabecera para melómanos Repertorio de vituperios musicales (Nicolas Slonimsky, 1953), que recoge los exabruptos musicales que compositores hoy intocables y consagrados (desde Beethoven a Stravinsky pasando por Debussy o Mahler) recibieron injustamente de periodistas y críticos de su momento y a los que el tiempo ha terminado poniendo en su lugar.



