El Tema 8

El tema 8 es como el primer amor: no se olvida nunca.

“Juerga” y “Triana”: Les Ballets Espagnols con los que Antonia Mercé arrasó en París

La Fundación Juan March ha vuelto a programar una nueva entrega de la serie Teatro Musical de Cámara dedicada a la compañía Les Ballets Espagnols de la bailarina Antonia Mercé, «La Argentina» (1890-1936), apodada así por haber nacido mientras sus padres, vallisoletano y cordobesa, realizaban una gira artística por aquel país. Con coreografías a cargo -como en las ediciones de 2018 y 2024- del bailarín Antonio Najarro, el programa incluía piezas de baile español contemporáneo que Mercé difundió y popularizó en París y en otras plazas europeas durante del primer tercio del siglo XX a partir de músicas de Isaac Albéniz, Enrique Granados, Joaquín Malats, Joaquín Larregla, Manuel Infante o Jacinto Guerrero.

Figurines de Yaiza Pinillos basados en los diseños originales de Manuel Fontanals –Juerga– y Néstor de la Torre –Triana-.

Y la entidad madrileña, además, ha llevado a cabo un nuevo acto de justicia musicológica al recuperar una pieza originalmente compuesta para Mercé: Juerga, ballet-pantomima en un cuadro, Op.4 de Julián Bautista (Madrid, 1901 – Buenos Aires, 1961), uno de los músicos españoles más interesantes y, a la vez, uno de los más olvidados de su generación. Bautista formó parte del grupo de compositores1 que se había presentado al público en la Residencia de Estudiantes de Madrid con el objetivo de compartir sus inquietudes artísticas y defender sus postulados creativos. Como escribe la catedrática Eva Moreda, «Esta generación es la primera que emplea conscientemente la música del pasado como motor de renovación: los valores de arcaísmo, pureza y sobriedad que ven en la música popular, en los vihuelistas o en la música para teclado de Scarlatti o del Padre Soler los espolean en su rebelión contra los excesos del romanticismo y el nacionalismo». Y que fue conocido posteriormente para la musicología (a la manera del Group de les Six francés), como Grupo de los Ocho, Grupo de Madrid o Grupo de la República… aunque se constituyera el 29 de noviembre de 1930, o sea en tiempos del reinado de Alfonso XIII. En los años veinte y treinta del siglo XX se dio una inusitada eclosión de la cultura en España a todos los niveles: es la llamada Edad de Plata2 en literatura, pintura, música y danza. La musicóloga María Palacios defiende la idea valiente y políticamente incorrecta de que los estudios que se llevaron a cabo tras la Dictadura franquista en torno a la música de esas décadas, mitificaron a la Segunda República Española. Sin embargo obviaron, por prejuicios y marcos mentales ideológicos, recalcar que la verdadera renovación musical y cultural de España en las primeras décadas del siglo se había producido durante otro régimen dictatorial, el de Miguel Primo de Rivera concretamente (1923-1930 y 1931 con el apéndice de la Dictablanda del General Dámaso Berenguer), que supuso una nueva edad de oro de la cultura española.

El 18 de junio de 1928 tuvo lugar en el Théâtre Fémina de París el debut3 de la compañía fundada por «La Argentina», tras varios meses de gira previa por Alemania, Suiza e Italia probando su novedosa concepción estilizada de la danza: «La música española, no voy a descubrirla, es una de las maravillas de nuestra civilización y lo mismo ocurre con la pintura y el teatro, así como con las danzas y festejos populares y folclóricos. Por lo tanto, la reunión de todo ello tenía que dar por resultado ese espectáculo extraordinario que, como los bailes rusos, ha sido ya aplaudido por las minorías selectas de todo el mundo», declararía la bailarina y coreógrafa española, dejando claro cuáles eran su modelo y el credo artístico de su empresa. La ambiciosa iniciativa pretendía conformar un repertorio basado en el imaginario nacional español, extrayendo las esencias de los bailes de la península (sevillanas, serenatas, jotas, lagarteranas…) para dirigirlo a un público extranjero. Y para ello Antonia Mercé se rodeó de los más destacados escritores, compositores, pintores, decoradores y figurinistas del momento. Como sostiene Fátima Bethencourt, entre los diversos factores que explican el renacer del género danzable en nuestro país durante estos años, aparte de la proliferación de pujantes grupos teatrales por toda España4 tras las visitas de distintas compañías teatrales5 y del clamoroso éxito de Falla con sus ballets El sombrero de tres picos y El amor brujo6, existen otros de índole social, como la importancia del culto al cuerpo en el periodo de entreguerras o la caída en desgracia del género operístico en España tras el traumático cierre del emblemático Teatro Real de Madrid, por problemas en su estructura, el 6 de noviembre de 1925.

Y así, en el marco de la temporada siguiente, entre mayo y junio de 1929, se estrenan en el Théâtre National de l’Opéra-Comique de París dos nuevos ballets con argumento escritos expresamente para La Argentina. A partir de un argumento de Tomás Borrás (1891-1976)7, con Juerga se teje una historia de cortejos, celos, peleas y jaleo en el Madrid decimonónico, que Bautista ilustra con una magnífica música, de rítmica trepidante y contagiosa. Mientras que, basada en un libreto de Enrique Fernández Arbós (1863-1939), Triana: Fantasía coreográfica sevillana, que reúne cuatro piezas8 de la Iberia de Albéniz9, fue el vehículo para el lucimiento del andalucismo de Antonia Mercé. El éxito es grande y el espectáculo de Los Ballets Españoles salta en julio de ese mismo año a otras salas parisinas: el Théâtre Grand Casino de Vichy y el Théâtre Marigny. Sin embargo, a los pocos meses, el proyecto de Antonia Mercé encalló y Les Ballets Espagnols se disolvieron por un cúmulo de factores: económicos, organizativos, de egos personales entre tanto talento, así como por problemas relacionados con el registro de los derechos de autor, precisamente del ballet Juerga. Su relevo lo tomó Encarnación López Júlvez (1898-1945), más conocida como «La Argentinita», fundadora de la Compañía de Bailes Españoles, también de breve (1933-34) trayectoria y disuelta tras la trágica muerte del torero Ignacio Sánchez Mejías, unido sentimentalmente a la coreógrafa.

La dirección artística y las coreografías de los ballets de esta nueva producción de La Argentina en París (realizada con la participación del Teatro de La Zarzuela, el Palau de les Arts de Valencia, el Teatro de La Maestranza de Sevilla, el Auditorio de Tenerife y el Festival Internacional de Música y Danza de Granada, con la colaboración del Ballet Nacional de España), corren a cargo del bailarín Antonio Najarro10, que obtuvo prestaciones espectaculares (especialmente aclamados fueron el número de la jota aragonesa de Lahoz y las sevillanas cruzadas de Triana) de un conjunto formado por seis bailaoras (Helena Martín, María Fernández, Cristina Carnero, Alejandra de Castro, Carmen Díez y María Gómez) y siete bailaores (Daniel Ramos, Álvaro Madrid, Álvaro Brito, Ethan Soriano, David Acero, Javier Moreno y Diego Olmier) magníficos, a los que es justicia mencionar y que se van alternando en los distintos números de danza. Najarro da prioridad a las coreografías clásicas, con empleo de castañuelas en mujeres y hombres y recurso a palmas y taconeos, salvo para el Corpus Christi de Albéniz, de concepción más discutible, recurriendo a espasmos de éxtasis, golpes de pecho y pasos más de Thriller de Michael Jackson que de flamenco andaluz, como concibió originalmente La Argentina.

Al frente de la dirección musical y de los arreglos para violín, guitarra y percusión está el gran pianista Luis Fernando Pérez, especialista en Albéniz, que adapta las músicas a un ensemble muy en la línea del music-hall de entreguerras, con una acertada orquestación para violín, guitarra (una de las revelaciones de la función, Sohta Nakabayashi), percusión y piano (interpretado por el mismo Pérez) que resulta muy apropiada para los ritmos de tango, vals o foxtrot de la obra de Julián Bautista. Carolina África se encarga de la dirección de escena, mientras que del vistoso vestuario (todo un despliegue de trajes de faralaes y de luces, mantillas y capotes, siguiendo los diseños originales de Manuel Fontanals –Juerga– y Néstor de la Torre –Triana-) se ocupa Yaiza Pinillos y de los decorados (con un ingenioso tratamiento de los telones de fondo, a base de animaciones por las que se mueven los bailarines), Emilio Valenzuela. Destacar también el diseño de iluminación, a cargo de Nicolás Fischtel. En definitiva, un gran espectáculo que congregó, durante las seis representaciones en Madrid, a un entusiasta público y que, gracias a la colaboración de las mencionadas instituciones, recorrerá otros puntos de la geografía española.

La figura de Julián Bautista, cuyo catálogo incluye sonatas para piano, cuartetos de cuerda, ciclos de canciones, obras para solista y orquesta, sinfonías y bandas sonoras para el cine, engrosa la lista de otros compositores de su entorno y época que sufrieron las desgracias o fueron víctimas de la Guerra Civil española y el exilio posterior, como Roberto Gerhard, Salvador Bacarisse, Gustavo Pittaluga, Jaume Pahissa, Rodolfo Halffter o Julián Orbón. Y que bien merecía una oportunidad, como la que nos brinda el ciclo Teatro Musical de Cámara de la Fundación Juan March, para recuperar su figura y reivindicarle como uno de los titanes de la música española del siglo XX.

Rafael Valentín-Pastrana

@rvpastrana

Notas a pie de página:

  1. Los compañeros de Julián Bautista eran Juan José Mantecón (1895-1964), Salvador Bacarisse (1898-1963), Fernando Remacha (1898-1984), Rosa García Ascot (1902-2002), Rodolfo Halffter (1900-1987), Ernesto Halffter (1905-1989) y Gustavo Pittaluga (1906-1975). ↩︎
  2. Aunque, desde determinados estamentos, se esté intentado ampliar esta «edad» a los años diez del siglo pasado: de hecho, el Teatro de La Zarzuela anuncia para esta temporada un programa doble titulado «La Edad de Plata» que, junto a una obra que sí pertenece a ese periodo (El retablo de maese Pedro, 1923), incluye la ópera de Granados Goyescas (compuesta en 1915). ↩︎
  3. El programa incluía dos ballets originales para la compañía de Antonia Mercé: El contrabandista de Óscar Esplá (1886-1976) y Sonatina de Ernesto Halffter (1905-1989). ↩︎
  4. Entre ellos, experimentales como los Amigos del Arte Nuevo, El Caracol El Mirlo Blanco y populares como La Barraca o El peón de música. ↩︎
  5. Destacaron las giras de los Ballets Suédois del coreógrafo sueco Jean Börlin (Madrid, Barcelona, Valencia, Bilbao, Santander, Valladolid…) y las de los Ballets Rusos de Diaghilev (Madrid, Barcelona, Valencia, Granada…). ↩︎
  6. Que provocó una fiebre de encargos por parte de las compañías teatrales punteras de la época de obras para la escena de temática típica española y que fructificaron con piezas como Gitano de Enrique Granados, Los cíclopes de Ifach de Óscar Esplá, Carnavales de Jaime Pahissa, El fandango del candil de Gustavo Durán, Don Lindo de Almería y La madrugada del panadero de Rodolfo Halffter…). ↩︎
  7. Borrás fue el autor de los libretos de ocho óperas de Conrado del Campo (1878-1953): El Avapiés (1919), El hombre más guapo del mundo (1920), La dama desconocida (1921), Fantochines (1923), El pájaro de dos colores (1929), El árbol de los ojos (1931), Fígaro (1932) y El burlador de Toledo (1933). ↩︎
  8. EvocaciónEl AlbaicínCorpus Christi en Sevilla, hasta finalizar con la propia Triana. ↩︎
  9. Maurice Ravel proyectó orquestar Iberia, pero finalmente fue Fernández Arbós el que obtuvo los derechos de los herederos de Albéniz para instrumentarla, lo que llevó a cabo en sólo cinco de las piezas para piano. ↩︎
  10. Najarro, especialista en este repertorio, fue flamante director del Ballet Nacional de España de 2011 a 2019. ↩︎

Bibliografía:

– Idoia Murga: Esplendor, jaleo y noche Juerga y Triana como dos cantos del cisne de Les Ballets Espagnols. Fundación Juan March. Madrid, 2026.

– Equipo ERC Spain On Stage: Fuentes primarias de la danza para una recreación históricamente informada. Fundación Juan March. Madrid, 2026.

– Rafael Valentín-Pastrana: Antonia Mercé, “La Argentina”, baila por España en París.  www.eltema8.com, 2024.

– Rafael Valentín-Pastrana: Festín en tiempos de la pestewww.eltema8.com, 2022.

– Rafael Valentín-Pastrana: «La noche de San Juan», un ballet para después de una guerrawww.eltema8.com, 2021.

– Rafael Valentín-Pastrana: Los titanes en la composición del siglo XX (23): Gustavo Pittaluga. www.eltema8.com, 2018.

– Eva Moreda: Bacarisse y el exilio. © Fundación Juan March. Madrid, 2017.

– Fátima Bethencourt: La escena moderna como crisol de la vanguardia. Su reflejo en el ballet «La romería de los cornudos» y el espectáculo teatral «La tragedia de doña Ajada». Universidad Complutense. Madrid, 2016.

– María Palacios: La renovación musical en Madrid durante la Dictadura de Primo de Rivera: El Grupo de los Ocho (1923-1931). Sociedad Española de Musicología. Madrid, 2008.

Nota 1: Este post, dedicado a Julián Bautista, constituye el número 79 de la serie sobre Los titanes de la composición en el siglo XX.

Nota 2: Las imágenes incluidas en este post de las representaciones de Les Ballets Espagnols de “La Argentina”: Juerga, Triana y Suite de danzas son © Dolores Iglesias / Fundación Juan March. Madrid, 2026.

https://www.safecreative.org/work/2601134250989

(function() {
var url = «//s3.eu-west-1.amazonaws.com/sc-widgets/scLabelLoader.js?»;
url += new Date().getTime();
document.write(unescape(«%3Cscript src='» + url +
«‘ type=’text/javascript’ charset=’utf-8’%3E%3C/script%3E»));
})();

SCLabelLoader(‘2601134250989′,’1605252039144’,{«tplName»:»line»,»locale»:»es»,»logo»:»safecreative»});

(function() { var url = «//s3.eu-west-1.amazonaws.com/sc-widgets/scLabelLoader.js?»; url += new Date().getTime(); document.write(unescape(«%3Cscript src='» + url + «‘ type=’text/javascript’ charset=’utf-8’%3E%3C/script%3E»)); })();
SCLabelLoader(‘2601134250989′,’1605252039144’,{«tplName»:»line»,»locale»:»es»,»logo»:»safecreative»});

Deja un comentario

Este sitio utiliza Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.

e6e9b28c-c0b3-396e-9ffb-41ac573971ed